Uno de los aspectos que mayor significado encierra cuando se quiere observar la calidad de vida de una sociedad, tiene estrecha relación con la salud de su población. Es a su vez la mejor manera de expresar las condiciones de igualdad que puedan existir en el seno de la misma, o, de señalar de manera clara las enormes desigualdades que separan a los habitantes de un país. La salud, junto con la educación hace parte de los derechos fundamentales e inalienables de todo ser humano y no podríamos aspirar a conseguir altos niveles de desarrollo, sin tener resuelto el tema de la salud.
La organización mundial de la salud como organismo cúpula ha establecido dentro de las funciones de un sistema de salud la provisión de los servicios, el manejo de cifras y datos relacionados con la salud, la generación de recursos, la financiación, la gestión del sistema, su estructuración en la prestación de servicios, el presupuesto público para este propósito, así como la regulación y vigilancia hacia las diversas formas privadas de salud. Con una población en constante crecimiento, la salud requiere de un adecuado equilibrio financiero para su normal funcionamiento, máxime cuando se aspira a gozar de un sistema de salud universal que cubra: ¡Todo y a todos! Nada fácil.
Cifras publicadas por las OMS sitúan los gastos anuales de salud, en el mundo, en la suma de 5,3 billones de dólares y en varios países desarrollados, entre ellos Estados Unidos, sus habitantes no gozan de una cobertura universal, teniendo que acudir al pago de seguros privados, los cuales no están al alcance de quienes devengan bajos ingresos y mucho menos de los más pobres de la población. El gasto social de un Estado debe comenzar por brindar buena y oportuna salud a todos sus habitantes.
En Colombia, a pesar de las dificultades y de todos los problemas en el sector salud, hemos avanzado desde que se creo la trajinada ley 100/93 y los indicadores en mortalidad infantil han descendido, se aumentaron atenciones y consultas médicas, así como mejoró la esperanza de vida. La salud cuesta y de una cobertura en salud del 20% en 1.992, se pasó al 56% en el 2000, al 91% en el 2009 y teóricamente al 100% en el 2012. Colombia gasta en salud unos 32 billones de pesos al año, un poco más del 6% del PIB, cifra con la cual se puede brindar una buena atención, si hacemos un uso racional de los recursos. Nos falta un mejor esquema organizativo que propicie una mayor eficiencia, evitar tanto abuso en precios, redefinir los alcances de los aportes oficiales para que exista más transparencia y asegurar el equilibrio financiero que el sistema necesita, para que funcione en el largo plazo.

