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Mar 1 de Sep de 2015
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Actualizado 09:56 pm
Lunes 18 de Febrero de 2013 - 12:01 AM

Ejemplar Decisión

Columnista: Jaime Chavez Suarez

La semana anterior el mundo fué sorprendido con la inesperada renuncia del Papa Benedicto XVI, decisión que ha despertado los más variados comentarios y que ocupará la atención de los medios de comunicación, durante mucho tiempo, dando lugar a especulaciones de todo orden, conjeturas sobre las causas de su decisión, suposiciones que incluyen atribuciones especiales acerca de que algo raro ocurrirá y unos cuantos predistigadores anunciarán que ahora si se acerca el fin del mundo. Correrá tinta tratando de acertar, vendrán programas especiales de radio y televisión, las redes sociales se ocuparán de difundir las opiniones y pensamientos de las nuevas generaciones y unos cuantos directores de cine estarán pensando en la brillante oportunidad que se le presenta a la gran pantalla.

¡No es para menos! Ninguno de los mortales contemporáneos había experimentado esta realidad, pues, hacia cerca de seis siglos, es decir 600 años, que no se repetía la renuncia al trono de San Pedro en la tierra. Cuando se presentó la renuncia de Gregorio XII en 1.414, el continente americano no había sido descubierto y en estas tierras se practicaban creencias distintas al cristianismo.

La renuncia al poder que detecta la iglesia católica debe interpretarse teniendo en cuenta las consideraciones practicas del mundo moderno, que vive entrelazado con las grandes preocupaciones de la humanidad y que requiere interrelacionarse con las principales tendencias de la sociedad y con los líderes más connotados en los distintos continentes.

Desde el punto de vista personal deja espacio para la reflexión, al preferir apartarse del poder, esquivando presiones y otras actitudes propias de los humanos, por el mismo reveladas en reciente alocución, dando paso a una vida con mayor independencia para disfrutar y saborear los placeres que permiten la libertad y el tiempo.

En lo institucional son muchas las enseñanzas que se pueden aplicar y la misma jerarquía eclesiástica tendrá la oportunidad de revisar sus prácticas y modernizarlas, si a ello hubiere lugar.

Además, siempre habrá oportunidad para seguir cultivando las cosas buenas que nos han conducido a las realizaciones obtenidas, como espacio para mejorar en aquellas que hemos fallado.

Autor:
Jaime Chavez Suarez
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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