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Lunes 12 de Diciembre de 2011 - 12:01 AM

Educación financiera

Columnista: Jaime Chavez Suarez

Nos parece muy buena la intención del Gobierno Nacional de impulsar en la población un mayor grado de conocimiento sobre las prácticas financieras de más utilización en nuestro medio. Pero además resulta de gran conveniencia, dado que existen suficientes razones para propiciar en los usuarios del sistema financiero el mejor entendimiento posible, en un mercado al que seguramente le hace falta mayor transparencia.


El manejo del dinero tiene que ver, en una sociedad, con la reglamentación de los servicios públicos que regula el Estado, buscando beneficios colectivos. No obstante, las licencias que se conceden a los particulares para explotar la actividad financiera representa ciertos privilegios que se otorgan a quienes se autoriza la organización de empresas, con fines de intervenir en la captación de recursos, es decir, los ahorros del público en sus diferentes formas y la colocación de buena parte de los mismos en los demandantes de crédito y administración de la cartera.


De las tradicionales cuentas de ahorro en libreta y los préstamos solicitados con encargo especial y visitas incorporadas a las oficinas bancarias, se ha pasado a la existencia de un mercado altamente sofisticado, tanto en captaciones como en colocaciones, de carácter universal, transpasando fronteras, gracias a la tecnología, todo lo cual ha aumentado la velocidad de las transacciones y el uso de novedosos productos de ahorro y préstamo con cupos previamente establecidos al servicio de los usuarios.


Quienes utilizan bien el apalancamiento financiero, lo que algunos denominan crédito productivo, liberan recursos que antes destinaban a cancelar tasas de usura y ahora pueden hacerlo hacia la formación de su propio patrimonio. Un país que propicie el uso de los servicios financieros en los sectores de menores ingresos es un país que puede aspirar a disminuir las enormes desigualdades que existen cuando el crédito solo se otorga a quienes no lo necesitan.


Llevar educación financiera a los sectores populares es necesario, para que se haga un uso más racional de los servicios, pero no es suficiente para eliminar las brechas de desigualdad existentes. Se precisa, también, de una banca social que pueda extender esos servicios a quienes no los tienen, para lo cual se requiere de unas tarifas más bajas en la utilización de tarjetas, por ejemplo, así como en el uso de los cajeros electrónicos. Por esta vía, la del uso de los servicios en red con las tarifas vigentes, se consume buena parte de los ingresos que reciben los beneficiarios del programa de familias en acción, porción que debería estar orientada al ahorro con miras a micro inversiones productivas o al incremento de la demanda agregada en la economía.

Autor:
Jaime Chavez Suarez
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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