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Lunes 19 de Diciembre de 2011 - 12:01 AM

¿Sentarnos a llorar?

Columnista: Jaime Chavez Suarez

La visita del señor Presidente de la República, la semana anterior, sirvió para poner en blanco y negro algunos de los temas que preocupan a todos y que de una u otra forma hacen parte de las necesidades nacionales, amén del impacto regional que representan. Se quejaba el Señor Presidente de la falta de proyectos de envergadura para comprometer al Gobierno Nacional en su ejecución, en lugar de las miles de peticiones sobre obras puntuales de interés local o en el mejor de los casos, del orden regional.


Sobre esta realidad algo de razón tiene el Presidente, pero también aflora en sus expresiones el estilo diplomático que lo caracteriza, en este caso culpando a los dirigentes para quedar bien en público y simultáneamente hacer uso de cierta demagogia populista que al pueblo le gusta escuchar. En el fondo lo que existe es una deuda con la región que se refleja en el atraso de la infraestructura vial, donde ha faltado inversión nacional, a pesar de presentar un balance superavitario en regalías.


Al cambiar este régimen y aparecer la Agencia Nacional de Infraestructura, de reciente creación, pues las condiciones cambiaron y se precisa ahora de un esquema organizativo que responda a las nuevas exigencias para el uso de las regalías. Lo que nos parece bien del mencionado cambio es que las regalías puedan servir para desarrollar de manera equilibrada las distintas regiones del país, además de evitar tanta corrupción en algunos lugares donde, a pesar de contar con abundantes presupuestos, el progreso no ha llegado a la población, no obstante los interminables proyectos, convertidos en obras inconclusas como monumento a la desidia e incapacidad de gestión pública.


Es necesario, ante esta nueva realidad, trabajar en la formación de cultura regional y ponernos de acuerdo en las obras y proyectos de gran impacto que demanden el uso de regalías. Sin olvidar, claro está, el día a día, ese que tenemos que soportar y nos ha vuelto incrédulos. Si para reparar un puente o rehabilitar una vía se demoran años, ¿cómo será en la ejecución de los grandes proyectos? El diseño, asignación presupuestal y ejecución del puente sobre el Río de Oro, en Girón, tardó más de cuatro años. ¿Cuánto tiempo se tardarán en estar listas la doble calzada a Cúcuta? ¿La doble calzada a Barranca? ¿La salida de Bucaramanga a la ruta del sol? ¿La pavimentación a Málaga? ¿La vía a San Alberto?, para no mencionar sino unas pocas vías que nos sacarán del aislamiento y nos permitirán adquirir un mayor grado de competitividad.


Con esas pequeñas obras, señor Presidente, nos pondríamos al día para emprender, entonces sí, lo que usted con gran entusiasmo nos demanda: ¡grandes proyectos para un país en busca de la prosperidad!

Autor:
Jaime Chavez Suarez
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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