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Lunes 16 de Enero de 2012 - 12:01 AM

¡Primero el carro!

Columnista: Jaime Chavez Suarez

Llevamos un poco más de cien años de haber inventado el automóvil, cuando Henry Ford comenzó la producción en serie de este medio de transporte, convirtiéndolo primero en símbolo de confort y elegancia, luego en parte de la solución al problema de la movilidad en las ciudades, hasta que después de la mitad del siglo anterior se transformara en una de las industrias más poderosas en la economía mundial. El adelanto tecnológico en el transporte automotor no ha dejado de avanzar y todos los países desarrollados entraron en una reñida competencia por el mercado internacional, al punto de haberlo saturado, si lo comparamos con la capacidad de la infraestructura existente en cada país.

En occidente el vehículo particular hace parte de la cultura ciudadana, en la franja de ingresos medios hacia arriba, y con el crecimiento económico de India y China - los países más poblados del mundo, con cerca del 35% de los habitantes del planeta- el automóvil seguirá reinando como uno de los bienes de consumo más apetecidos, a pesar de las enormes dificultades que viene ocasionando.

La industria automotriz y su cadena de valor ejerce una gran influencia en la generación de empleo, por lo que cobra su importancia en las políticas macroeconómicas de orden internacional, a través de los acuerdos comerciales y en las medidas proteccionistas que aún existen, al interior de cada país. La competencia entre las diferentes marcas, por ganar más participación en el mercado, los ha llevado a ofrecer condiciones especiales de precio y financiación muy ventajosas para el consumidor final. Una de las consecuencias ha sido la congestión vial, en todas partes y con mayor énfasis en las grandes ciudades, al punto de tener, el vehículo, prelación sobre el peatón.

Hoy tenemos normas que no son acatadas por los conductores, se abusa del pito como prevención para no atropellar al ciudadano, las calles han dejado poco espacio a los peatones, al salir de los parqueaderos el cuidado lo debe tener el transeúnte, no se respetan las cebras para permitir la circulación de personas; en fin, le hacemos venia al vehículo en detrimento del ser humano.

Si a lo anterior le agregamos que cuidamos más el carro que nuestro propio ser, le hacemos mantenimiento, pero nosotros poco prevenimos la salud, le compramos seguro, al vehículo, para todo riesgo, mientras a los riesgos personales no le prestamos atención, lo protegemos del sol y del agua, así no tengamos sombrilla o protector de piel; pues, estamos consolidando la cultura esa de: ¡primero el carro!

Autor:
Jaime Chavez Suarez
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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