Publicidad
Vie Nov 24 2017
20ºC
Actualizado 06:06 pm
Sábado 09 de Septiembre de 2017 - 12:01 AM

Los páramos y el arsénico

Columnista: Jaime Forero Gomez

La minería a cielo abierto es la actividad industrial más agresiva contra el medio ambiente. Para la extracción de oro se utiliza hoy un proceso denominado lixiviación con cianuro, el cual ha sustituido la recuperación con mercurio, permitiendo obtener más de 97% de oro de las minas frente al 60% que permite la extracción de mercurio. El cianuro es uno de los venenos más potentes en el mundo produciendo daños irreparables al medio ambiente y la salud. Junto con el mercurio y el arsénico son considerados carcinogénicos. Para su explotación se necesita remover y destruir áreas grandes donde la tierra se vuelve contaminada, improductiva y estéril por miles de años con gran producción de desechos y aguas residuales que destruirán “las fábricas de agua” de los páramos. No hay derecho a seguir discutiendo cuántas hectáreas van a “envenenar” de las fuentes de vida que son los páramos.

Más grave que utilizar mercurio y cianuro es la liberación masiva de arsénico al remover la tierra y peor si es en forma subterránea. Recordemos que la tierra en los páramos es como una “esponja”; absorbe agua en invierno y la exprime en verano. Realizar minería subterránea es destruir de manera irreversible y volver pedacitos “la esponja” de los páramos. ¿Para qué sirve “una esponja” rota?

Recordemos la tragedia ambiental que obligó a cerrar la mina Giant en Canadá. Hoy al gobierno canadiense le toca gastar millones dólares anualmente en la remediación del territorio y no se ha encontrado un sistema que impida la presencia del arsénico en aguas subterráneas de la región. La exposición al arsénico produce cáncer de vejiga y pulmón, lesiones en piel que no tienen tratamiento, niños de bajo peso con retraso mental, diabetes y susceptibilidad incrementada a las infecciones al bloquear el sistema de defensa.

Entre el material particulado de los concejales del pico y placa, el mercurio, cianuro, arsénico y otras sustancias tóxicas, podemos “darnos el lujo” en Bucaramanga de escoger en el futuro, el tipo de cáncer del cual queremos morir.

Autor:
Jaime Forero Gomez
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Contactar al periodista
Su voto: Ninguno (58 votos)
Otras columnas
Publicidad
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad