Sábado 21 de Abril de 2018 - 12:01 AM

Ríos voladores en Santurbán

Columnista: Jaime Forero Gomez

Todos los procesos del universo están conectados. La tierra es un solo lugar, único, compartido por todas las formas de vida conocidas. Todos dependemos de los demás. Lo que destruyes en la tierra sea selva, bosque o páramo, acaba las otras formas de vida.

Se imaginan un río volador que sale de las selvas, bosques y páramos y viaja por el aire transportando agua, la cual se condensa en las montañas y páramos, formando quebradas y ríos hasta finalmente volver al mar. La cordillera de Los Andes en sus nevados, páramos y picos más altos recibe toda el agua que las selvas, especialmente la Amazónica, produce y viaja por las nubes ríos.

Piensen en los cientos de cavernas y cuevas llenas de ríos subterráneos que existen en los Santanderes, desde el borde del río Magdalena hasta el pico de Santurbán, donde las raíces de los árboles, incluso los frailejones, captan el agua subterránea que asciende a través de la médula de los troncos, aumentando el caudal de los ríos voladores, enviando agua a toda América Latina (así no se crea), produciendo más lluvia que pulveriza rocas, capta restos celulares animales y vegetales formando el sedimento que vuelve al mar, para ser el principal alimento de las Diatomeas, microalgas constituyentes del plancton y principales productoras de oxígeno en los mares.

Una cosa son los desiertos naturales y otra, los “creados” por el hombre al destruir en forma irresponsable las selvas, páramos y ríos. Los desiertos naturales como el Sahara fueron océanos y glaciales hace miles de años y la “arena” que los constituye son los miles de millones de restos muertos de las Diatomeas, detritus que viajan por las tormentas de arena a través de los océanos, siendo el principal abono de las selvas, especialmente la Amazónica. El desierto de la Guajira, destruido por las mineras, es el abono natural de la Sierra Nevada, áreas vecinas como el parque Tayrona y los páramos cercanos como el Santurbán. Esto no es ciencia ficción, es conocer la mejor “Disneylandia” del mundo que se llama naturaleza de los páramos colombianos.

Autor:
Jaime Forero Gomez
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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