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Sábado 28 de Enero de 2012 - 12:01 AM

Cartas y poesías de Beatriz

Columnista: Jaime Luis Gutierrez

Hacía mucho rato que no me leía un libro de una sola sentada pero me acaba de suceder hace ocho días con un libro titulado “Cartas y poesías de la tía Beatriz”, editado por Editorial Ápice de Bogotá, porque hacía mucho tiempo que no encontraba un libro con tanta calidez humana, tanta bondad, tanta sabiduría y tanta belleza literaria como este, que recoge numerosos poemas, cartas y reflexiones, compilados por las sobrinas de esa estupenda amiga de toda la vida, doña Beatriz Mantilla de Cadena.

He disfrutado y aprendido mucho de su lectura. Por ejemplo, siempre en mis conferencias sobre temas de pareja he hablado de que “los esposos deben ser cómplices en la búsqueda de su felicidad compartida”, pero en este libro la autora me ha dicho, con sobradas razones que “Se ama para hacer feliz, no para ser feliz”. Nunca había visto este tema desde este punto de vista.

En una comunicación a una sobrina en sus 14 años, entre otras cosas le dice: “Ten muy en cuenta que el tiempo que pasa no regresa y que el acopio de felicidad que vayas haciendo en esta etapa de tu vida, puede ser la alegría y el consuelo de los años por venir.” Los románticos, que amamos los recuerdos, sabemos que esta es una gran verdad.

En otra parte del libro nos dice: “A la juventud de ahora no hay que hablarle ya “del nido de amor”, de la “felicidad de la pareja”. ¡Ahora hay que recalcarles que el éxito en cualquier empresa (y el matrimonio es la principal de ellas) es cuestión de voluntad y de metas! Es necesario conocerse a sí mismo y al otro, a su gente, a su profesión, a sus carencias y a su entorno. No podemos vivir con una falsa apreciación de la pareja. Sobre esta base sí es posible mantener la empresa matrimonial como la más importante inversión de la familia”. Verdad esta incuestionable.

Como ejemplo de buena poesía nada mejor que esta “Oración por Colombia secuestrada”: ¡Señor! ¡Por tus misterios insondables! / ¡Por tu crucifixión! ¡Por tu agonía! / Por el cruento dolor inenarrable / que con tu muerte traspasó a Maria. / ¡Libera nuestra patria secuestrada / despierta su conciencia adormecida! / ¡Restáñale la sangre derramada / antes de que se deshaga por su herida! / ¡No más guerra Señor! ¡No más secuestro! / ¡No más muerte, más hambre, más violencia! / Si Tú eres para todos “Padre Nuestro” / ¡como hermanos vivamos en tu esencia!”

Qué lindo fuera que alguien pueda decir de nosotros, cuando muramos, lo que ella ha escrito de su amigo José: “¡Dejaste para todos tanto amor, tantas enseñanzas, tan buenos ejemplos, tal capacidad de trabajo, tanto bien, tantos recuerdos, que jamás podremos olvidarte! ¡Personas como tú dejan huella! ¡Sea cual sea su edad al emprender el viaje sin regreso, será siempre demasiado temprano!

Autor:
Jaime Luis Gutierrez
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