Publicado por: Jairo Martinez
A casi un año de las próximas elecciones presidenciales, y por cuenta de la misma ambición de los de siempre, ya se alborotó el avispero. De un lado, el frío del olvido, la nostalgia del poder y el dolor de la traición, se encargaron de unir a Andrés Pastrana y a Álvaro Uribe en un mismo equipo que entró a competirle muy duro al que lleva entre pecho y espalda la camiseta tricolor, conformado por Juanma y dos viejas glorias de la política nacional: el ‘elefante’ Samper y Piedadcita Córdoba.
El primer ‘jalonazo’ en esta carrera lo dio Pastrana al decir que, contrario a lo que le pasó a él que sí tuvo el respaldo del pueblo colombiano para negociar con las Farc, Santos no tiene un mandato para la paz sino que busca afanosamente un acuerdo para hacerse reelegir. Y tiene razón Andresito o ¿los que votaron por Juanma lo hubieran hecho si en su candidatura hubiera ofrecido repartirse el país con lafar? ¡No y mil veces no!, habrían elegido a Antanas y no estarían tan arrepentidos como lo están hoy.
La siguiente escaramuza la propició Uribe al mandar decir a ‘Pachito’, su peón, que “así sea mi primo, tengo que admitir que Juan Manuel Santos es un desleal”. Acto seguido y al pasar primero por la meta volante en Montería, Uribe saludó a sus patrocinadores de los Montes de María y les pidió a los colombianos no reelegir a Juanma.
A todas estas y viéndose ya rezagado del pelotón, el presidente Santos se puso a chuparle rueda a Piedadcita Córdoba quien pidió a los directivos de la competencia correr la meta dos años más a ver si Juanma lograba alcanzar a los punteros. Adicionalmente Santos, viejo zorro, logró el apoyo del ‘elefante’ Samper, el mismo paquidermo a quien quiso eliminar de la carrera en tiempos del proceso ocho mil.
Es indudable que el equipo Pastrana – Uribe está mejor armado y es más ágil y rápido que el de Santos – Piedad – Elefante, que se ve pesado y lento en el llano y que, sin duda, quedará sembrado en la carretera cuando empiece el ascenso al premio de montaña en el alto de la Casa de Nari.
Por el bien de Colombia es necesario que Clara, la líder del tercer equipo en competencia, le ponga el pecho a la brisa y empiece a mostrarse porque con los otros dos, como dice el chamo Capriles en Venezuela, Colombia se va al despeñadero.









