Publicado por: Jairo Martinez
Crotaticas ¿estás de acuerdo con el matrimonio igualitario?, le pregunté ante la cascada de discusiones y debates que se presentaron esta semana sobre el tema. “Mire mano, según los curas el matrimonio era para la procreación pero eso pasó pues ahora se procrea en el cine, en la discoteca, en la oficina del jefe, en todas partes menos en la casa.
De modo que si por fuerza de la evolución, hacer colombianitos ya no es el objetivo principal del casamiento, las personas irían al altar o a la notaría por razones diferentes y, entonces, estas uniones podrían hacerse entre todo tipo de gente”, acotó Crótatas con solemne acento.
¿Por qué otra razón se casarían?, inquirí curioso. “La razón más sana que se me ocurre para eso –sentenció Crotaticas- es porque quieran disfrutar la vida y eso, dilecto amigo, no ocurre solamente entre hombre y mujer heterosexuales, ni entre hombre y hombre o mujer y mujer homosexuales, también puede pasar entre hombre y hombre o mujer y mujer heterosexuales, es decir, entre amigos”.
¿Planteas que nos casemos los amigos o las amigas? ¡Es una locura!, dije aterrado. “¿Qué tal ver los partidos en la tele y comentarlos, sin pararnos de las camas –cada uno en la suya- en todo el día? ¿Qué tal llegar a casa el sábado por la mañana y encontrar al parejo expectante por saber de los atributos de la jovencita que nos acompañó toda la noche? Ahora, si son amigas las que se casan, gozarían debatiendo sobre las cualidades de sus otras amigas, tendrían unas casas bellamente decoradas y muy ordenadas; nunca se quejarían por las manchas en el bizcocho del inodoro ni por la ropa tirada en el suelo o las migas de pan en el mantel. ¡Serían felices!”, concluyó Crótatas.
Eso me suena bien, pero si se imponen esos matrimonios, ¿cómo evitaríamos que se acabe la especie humana por la imposibilidad de tener hijos?, pregunté con la esperanza de que tuviera la solución. “Fácil, mano, se haría al estilo antiguo que consiste en que los viernes por la noche la pareja de hombres se encuentra con la de mujeres y ellos les donan una semillita que ellas guardan en sus niditos…”.
Ellas con ellas, ellos con ellos, ellas con ellos, como quieran está bien si son felices y le irradian esa felicidad al mundo para hacerlo mejor. Lo demás, es lo de menos.









