Publicidad
Vie Sep 22 2017
21ºC
Actualizado 09:59 pm
Sábado 14 de Enero de 2012 - 12:01 AM

De parte del diablo

Columnista: Jairo Martinez

"Necesítase socio capitalista abrir iglesia de oración. Negocio rentable", rezaba un anuncio clasificado publicado esta semana en este Diario. Con seguridad que el hombre recibió muchas llamadas pues montar una iglesia, junto a ser político (senador, representante, diputado, concejal, alcalde o gobernador) o miembro de grupo narcoparamiltar (preferiblemente de los ‘uribeños’), es el mejor negocio existente en nuestra amada patria.


La prueba de que explotar la mina religiosa produce más dividendos que el oro de Santurbán está en la reseña que sobre Darío Silva se encuentra en Internet. Dice así: "Hace casi 25 años, Darío Silva fundó con su esposa la iglesia cristiana Casa sobre la Roca. Después de su quiebra como empresario de televisión, ad portas del suicidio, Silva "conoció el evangelio". En 1987 fue ordenado como pastor. La iglesia empezó poco después con 72 miembros. Hoy congrega en Colombia a unos 45 mil feligreses, más de 13 mil de ellos en Bogotá, y cuenta con 28 iglesias en todo el país, tres en la Florida (Estados Unidos) y una más en Madrid (España)".


Negocios tan rentables para los pastores de las más de 800 iglesias diferentes que existen en el país son posibles gracias a la ceguera de los constituyentes del 91 al decretar que "toda persona tiene derecho a profesar libremente su religión y a difundirla en forma individual o colectiva", además de consagrar que "todas las confesiones religiosas e iglesias son igualmente libres ante la ley", necesitando solamente legalizar su culto ante el ministerio de Interior con la presentación de los estatutos y reglamentos. Así pues, Silva, Rubiano o el hombre del clasificado, si lo que quieren es hacer plata, les basta con una inversión mínima que además tiene una ventaja muy grande: no tienen que rendirle cuentas a nadie, a las iglesias solo las audita Dios.


Es hora de revisar este cuento de las iglesias, no debe pasar más que pastores inescrupulosos atraigan ovejas a sus rebaños para esquilmarlas todas las semanas. Hay que reformar la Constitución para poder cerrar todas las iglesias, templos, garajes, donde se practiquen cultos religiosos que no estén avalados por la deidad respectiva. Lo ideal sería que en adelante el ministro Vargas Lleras pueda preguntar ¿de parte de Dios o del diablo?, y si Ordóñez o Rubiano le dan el pase divino, les conceda licencia. También, claro, que le otorgue el privilegio del templo al Gran Maestro de la Masonería cuando muestre la autorización, nada más ni nada menos, que del G:. A:. D:. U:.

Autor:
Jairo Martinez
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Contactar al periodista
Su voto: Ninguno (11 votos)
Otras columnas
Publicidad
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad