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Miércoles 12 de Julio de 2017 - 12:01 AM

¿Se descarrila la locomotora minera?

Columnista: Jairo Puentes Bruges

En marzo 2017, El Salvador aprobó una ley que prohibe la minería de metales; una de sus motivaciones es que el 90% de sus aguas superficiales están contaminadas -entre otros- por residuos mineros. Según la organización Earthworks, en la fabricación de un anillo de oro se generan 20 toneladas de residuos mineros (datos reportados por mineras). Es un reconocido problema en diferentes países. He citado el caso del río Rimac en Perú; contaminado por residuos mineros y amenazado por desechos localizados en la parte alta de la cuenca que abastece Lima. De ahí que iniciativas similares -tomadas por municipios colombianos- no son hechos aislados. La crisis no afecta solo a la minería de metales; también a la del carbón, como comentaba en columna de agosto 17/ 2016.

En Santander, la empresa Minesa pretende adelantar megaminería subterránea en sitios cercanos a fuentes que suministran agua a Bucaramanga y otros municipios. Se argumenta que el proyecto está localizado abajo del páramo, pero la legislación también protege los sistemas que interaccionan con este. Se dice que no se utilizará cianuro ni mercurio, pero ese no es el único problema, pues la minería libera elementos tóxicos, como el arsénico, que ya ha sido detectado en la quebrada la Baja y el río Vetas (Laboratorio Acueducto de Bucaramanga). Además, las actividades mineras compiten por el agua que abastece Bucaramanga, una ciudad ya en condición crítica en términos de oferta y demanda (ENA, IDEAM, 2014).

Algunos despistados afirman que es el costo del desarrollo, sin embargo, en el caso de El Salvador, el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales señaló que el impacto de la citada prohibición será mínimo, pues “el aporte de la minería al Producto Interno Bruto (PIB) ascendió a tan sólo el 0,3 % entre 2010 y 2015”. En Colombia el aporte de la minería al PIB en el 2016 fue de solo 1,9 %; según el economista Luis A. Pardo en el seminario Agua para la Vida, organizado por el Movimiento Conciencia Ciudadana. Nadie discute que uno de los graves problemas del país es el desempleo, sin embargo, no tiene ningún sentido promover actividades que no generan mucho empleo, pero que sí deterioran sectores que sí generan buenos empleos; como la producción de alimentos, la industria y el turismo.

Autor:
Jairo Puentes Bruges
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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