Miércoles 27 de Diciembre de 2017 - 12:01 AM

Cartagena: amenazada por el mar y la corrupción

Columnista: Jairo Puentes Bruges

Escribo esta nota desde Cartagena, mi ciudad natal. Hace unos días la ciudad fue -una vez más- gravemente afectada por el llamado mar de leva. Este es un fenómeno que ha existido desde siempre, asociado a los fuertes vientos y otros factores climáticos; lo inquietante es que -cada año que pasa- tiende a hacerse más prolongado y poderoso. Sectores turísticos importantes como el Centro Histórico y Bocagrande resultaron inundados por el avance del mar. En las imágenes presentadas por la prensa es visible la magnitud del problema que incluso afectó la circulación de vehículos en diferentes puntos de la ciudad. Por evidentes razones de seguridad, muchas playas fueron cerradas al público con el consiguiente perjuicio para los turistas y los comerciantes que trabajan en este sector.

Menos visibles en las noticias son los dramáticos efectos sobre pescadores artesanales y barrios populares que constituyen la llamada “Otra Cartagena”; la que no se muestra a los turistas. Estos sectores tradicionalmente han resultado afectados por inundaciones; de ahí que lo novedoso de la actual situación es que estas inundaciones hoy también afectan a los sectores turísticos y barrios de estratos altos.

Como he comentado en columnas anteriores, Cartagena y todas las zonas costeras están siendo afectadas por el aumento confirmado del nivel del mar, uno de los efectos del cambio o caos climático. Esto hace que fenómenos como el mar de leva o los huracanes sean cada vez más fuertes y frecuentes. Además, el aumento del nivel del mar tiende a “represar” los ríos en periodos lluviosos y esto favorece las inundaciones de agua dulce. Sectores aledaños a Cartagena también han sido dramáticamente afectados, caso de la isla de Tierrabomba, frente a Cartagena. También la isla de Barú, donde se pueden observar “a cientos de metros de la playa postes de energía abandonados en el mar y que una vez estuvieron en tierra firme” (El Universal, diciembre 23). Si la tendencia actual se mantiene, se prevé la desaparición de ciudades y pueblos costeros.

Cartagena -además- naufraga en un océano de corrupción. Su alcalde, concejales y otros funcionarios están en la cárcel acusados de diferentes delitos, hechos que seguramente inciden en la ejecución de las obras de protección que requieren con urgencia Cartagena y otras ciudades costeras.

Autor:
Jairo Puentes Bruges
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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