Miércoles 21 de Marzo de 2018 - 12:01 AM

Las víctimas de la minería en Cerro Matoso

Columnista: Jairo Puentes Bruges

La semana pasada se conoció un fallo de la Corte Constitucional que responde a tutelas presentadas por comunidades indígenas y negras afectadas por la mina Cerro Matoso, localizada en el departamento de Córdoba. Es operada por la multinacional BHP Billiton que ha extraído mineral de níquel, después que le fue otorgada una licencia en 1981. Una licencia expedida antes de la Constitución de 1991 y de la Ley 99 de 1993 que introdujo cambios en la legislación ambiental nacional. En el año 2012 se prorrogó su operación hasta el año 2044. En este sentido la Corte le fijó un plazo de tres meses a la multinacional para tramitar una nueva licencia ambiental, expedida considerando la legislación actual. En caso contrario las actividades mineras podrían ser suspendidas.

La Corte confirmó los graves efectos sobre la salud de trabajadores y habitantes de la zona de influencia. Se confirman así denuncias realizadas hace muchos años por personas afectadas; esta contaminación ha sido relacionada con daños en la piel, enfermedades respiratorias, cáncer de pulmón, problemas cardiacos y abortos; entre otros. Se le detectaron a algunos afectados elevadas concentraciones de níquel en sangre y orina. Por lo mismo la Corte establece que la empresa debe asumir costos de tratamientos médicos por las graves enfermedades que registran habitantes de la zona. “Cerro Matoso nos está matando” declaraba a El Espectador un cacique del resguardo Zenu Alto San Jorge en marzo de 2013.

Los daños no se limitan a la salud humana sino que también se han reportado sobre plantas y animales y las corrientes hídricas. Se han detectado problemas de sedimentación y altas concentraciones de níquel y otros elementos en corrientes de agua cercanas a la mina. Así mismo, daños sobre cosechas que también deben ser atendidas por la multinacional. Lo que se ha observado a lo largo y ancho del país desde hace décadas es que, frente al vacío estatal y la ausencia de oportunidades educativas y laborales, llegan multinacionales mineras que les prometen el cielo y la tierra a las comunidades. Pero, cuando el mineral se termina y la empresa se marcha, solo queda atrás más deterioro ambiental, social, económico y sanitario. Cerro Matoso no se ha cerrado pero lo que ya se observa no es nada bueno.

Autor:
Jairo Puentes Bruges
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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