Publicado por: Jorge Eliecer Díaz Wilches
Con mi esposa hemos hablado y nos llama la atención ver que los dos hijos de 13 y 11 años son diferentes en su forma de ser. Mientras el mayor es muy inquieto, juguetón, impaciente y le gusta la calle, entre otras cosas, el otro es tranquillo, casero, hay que sacarle las palabras con ganzúa, no se desespera por nada y es muy perezoso.
No sabemos si existe algún problema o es natural esta forma de ser tan relajada. Queríamos saber si estamos fallando al compararlos o al pretender cambiar su forma de ser.
Quiero resaltar que juntos son inteligentes, educados y cumplen con sus compromisos académicos, aunque con el menor se deba estar encima para que cumpla.
Respuesta
Distinguido señor: Quiero resaltar que sus hijos son normales en todo el sentido de la palabra. Sin embargo, son diferentes en su tipo de carácter, es decir en su forma de ser, de reaccionar ante los sucesos de la vida.
Acá no cuenta quién es más o menos inteligente, porque juntos poseen habilidades y talentos especiales de acuerdo a la condición antes descrita.
Jamás podrá olvidar que su hijo no activo “siempre” requerirá de motivación, es decir, necesita estímulos para perseverar en lo que quiera.
Observarán su facilidad y pericia frente a un computador. Mientras no se le coloquen actividades que requiera esfuerzo físico, él responderá satisfactoriamente.
Propicien una tertulia familiar donde puedan recordar hechos pasados a través de videos, fotos e incluso con explicación anecdótica de situaciones especiales.
Queridos padres: Tienen el privilegio de contar con una hermosa familia. Acepten a sus hijos tal como son y ¡manos a la obra! El porvenir espera con grandes satisfacciones.
Reflexión
Cada ser humano es único, especial e irrepetible. Su forma de percibir, interpretar y de reaccionar ante las situaciones del diario vivir permitirá aflorar las condiciones propias de su carácter.
Algunos activos son demasiado impacientes, presionadores, impulsivos, arriesgados. Pasa lo contrario con aquellos “no activos” que siendo tranquilos, frescos, pacientes, piensan con serenidad y son muy asertivos en la toma de decisiones.
Ser diferentes permite equilibrar las cargas complementándose como pareja para facilitar el camino existencial de quien se dice amar. De la misma forma se deben aceptar a los hijos a pesar de sus divergencias, contrastes o desigualdades. Benditos han de ser toda la vida por existir.










