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Domingo 15 de Enero de 2012 - 02:20 PM

Aprenda de los errores para ser feliz

Columnista: Jorge Eliecer Díaz Wilches

Estuve casada por más de 3 años con un hombre que consideré mi complemento pero que al final se convirtió en mi martirio.
En un principio era como un galán de telenovela pero con el paso del tiempo se transformó en mi más terrible pesadilla por su agresividad, provocación, vulgaridad, irritación permanente y celos. Soporté humillaciones, desprecios, malos tratos pero fue imposible que cambiara.
Logré hace 8 meses abandonarlo. Lo denuncié ante la Fiscalía en violencia intrafamiliar obteniendo medida de protección. Actualmente vivo con mis padres quienes me brindan todo el apoyo que requiero.
Ingresé nuevamente a la universidad y me siento muy feliz habiendo recuperado mi tranquilidad.
Él me llama pidiendo perdón pero solo se que forma parte de mi pasado.
Hoy reconozco que me apresuré casándome. Pensaba conocerlo en solo 6 meses pero era mentira. No todo lo que brilla es oro.

Respuesta
Estimada señora: Su decisión le ha permitido replantear el proyecto de vida que por las circunstancias expuestas se hallaba inmerso en un mundo de inestabilidad, desamor e infelicidad.
Aprenda de la experiencia reconociendo sus propias falencias, disfrutando esta sensación de tranquilidad que le devolverá las ganas de luchar y seguir adelante.
Haga un compromiso sagrado perdonando las ofensas recibidas es decir ¡recordando sin dolor!.
Fortalezca su voluntad perseverando en el propósito de culminar exitosamente los estudios profesionales. Ahí encontrará las puertas abiertas a un mundo colmado de maravillosas oportunidades donde tal vez le aguarda...¡el complemento de su vida!.  Deje que todo fluya naturalmente. Ya lo verá.


Reflexión
Sea de aquellos que se dejan llenar de paz interior, de aquella fuerza poderosa que viene de lo alto donde la inteligencia y voluntad centran bajo un sentido común la verdadera esencia de la vida.
La felicidad por lo tanto es una sensación de serenidad profunda y especial que lleva a quien la vive a sortear las más difíciles pruebas del camino, sin dudar ni un solo instante en la preservación de su equilibrio emocional.
No se trata de un alejamiento de la realidad. Por el contrario, es la capacidad especial para enfrentar, aceptar y resolver dificultades desde lo profundo de su ser conservando el espíritu de confianza y la fe viva que le impulsan creer, aprender de los errores, madurar y trascender. He ahí el camino de la felicidad.
Ojo: ¿Qué viene haciendo para obtener éste propósito?

Autor:
Jorge Eliecer Díaz Wilches
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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