A raíz de un dolor abdominal fuerte fui hospitalizado de urgencia. Luego de valoración por parte de los médicos y múltiples exámenes, confirmaron que tengo cáncer.
Ya llevo 8 días sin dormir. Me la paso pensando que dejo una esposa y dos hijos desamparados y que la lucha de tantos años quedará a mitad de camino.
Cuento con 48 años, casado hace 15 con una maravillosa mujer y con dos hijos excelentes varón y mujer de 14 y 13 años.
Quisiera saber qué puedo hacer para calmar esta forma de pensar tan negativa. Yo sé que en lugar de beneficiarme me perjudica, pero ha sido imposible frenar esa imaginación trágica que me ha llevado a creer que pronto moriré. Los médicos me aseguran que me curaré porque el tumor está localizado y seré operado la semana entrante. Espero su pronta orientación.
Respuesta
Estimado señor: Mantenga la fe y esperanza vivas. Dé mérito a las palabras de los especialistas, quienes tienen claro el procedimiento quirúrgico a seguir para que usted en corto tiempo recupere su salud.
Asuma esta situación como una oportunidad que Dios coloca en su camino y descarte verle como una tragedia. Jamás olvide que ¡atrae lo que piensa! Elimine de su mente y corazón esos pensamientos negativos. Transfórmelos en esa fuerza poderosa que yace interiormente, dejando fluir la confianza y optimismo que serán medios eficaces para que su operación sea todo un éxito.
Su esposa e hijos, sus familiares y amigos esperan verle fortalecido. Escúcheme: Su lucha no quedará inconclusa. Vivirá muchos años. Crea, haga lo que debe y agradezca.
Reflexión
Jamás asuma el cáncer como la terminación de su propia vida. Mírele como una oportunidad para transformar la forma de pensar, sentir y actuar. Tal vez y sin darse cuenta está permitiendo que sus emociones afecten el manejo asertivo de su propia vida. ¿Se ha vuelto malgeniado? ¿Se irrita con facilidad? ¿Es impulsivo? ¿Reacciona con imprudencia frente a situaciones comunes o de fácil resolución? ¡Cuidado!
Aunque no lo crea, su respuesta positiva confirma el peligro de facilitar la estimulación de células cancerígenas que pueden alterar sin darse cuenta su estado de salud.
Acepte la realidad tal como es, sin pretender cambiar aquello que no puede. Cuando experimente irritación, rabia, ira, cólera, disgusto, indignación, despecho, desesperación o soberbia ¡cálmese! Cierre los ojos y piense: Desaparece esta sensación, me siento tranquilo, alegre y seguro.

