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Jorge Eliecer Díaz Wilches
Lunes 25 de marzo de 2013 - 12:00 AM

Tiempo de reflexión

Publicado por: Jorge Eliecer Díaz Wilches

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Con infinito recogimiento y alegría recibimos Semana Santa con un nuevo Pontífice: Francisco. En sus manos estará el destino de la Iglesia Católica. Él se comprometió trabajar a favor de los pobres e hizo un llamado para trabajar por la naturaleza y las personas sin miedo a la bondad y a la ternura.  A pesar de haberse perdido esa tradición familiar en que unidos y en pleno recogimiento asistíamos a todas las ceremonias litúrgicas, deseamos que con la nueva visión que impregna nuestro sumo pontífice, se renueve la participación a los eventos litúrgicos en lugar de pensar en la parranda, el desorden, los paseos, la vida hedonista.

Desde nuestra comunidad ¿qué podemos hacer para volver a vivir esta fiesta del Cristianismo? ¿Cómo se debe impregnar esa fe para que niños y jóvenes vean en Cristo un modelo de lucha humana y santificación?
 
Respuesta
Distinguida señora: El llamado del Sumo Pontífice ha sido claro: Trabajar por las personas y la naturaleza, siendo más bondadosos y tiernos. El Papa se puso al servicio de los Cristianos y de toda la humanidad. Hay que preocuparse de la familia para que viva el espíritu de recogimiento y alegría de Semana Santa a través de tradiciones ancestrales.

La participación de los fieles se ve plasmada en los diferentes eventos con su presencia masiva para contemplar y disfrutar las manifestaciones de religiosidad que resaltan desde el domingo de ramos hasta el domingo de resurrección.

Esto implica que los padres de familia deben estimular desde temprana edad a sus pequeños hijos para que conozcan y contemplen la vida, obra, pasión y muerte de Jesús.
Sigan siendo ejemplo de fe viva y trascendente para muchas familias que se han apartado del camino.

Reflexión
“No debemos tener miedo de la bondad, más aún, ni siquiera de la ternura”. Papa Francisco.

En el recogimiento de la celebración litúrgica que conmemora la vida y muerte de Jesús se ha de reafirmar nuestra fe viva, ligada a los seres que dan sentido y razón a la existencia humana.

Es hora de ¡perdonar! es decir recordar sin dolor un pasado, dando lugar a la reconciliación. Haga de la Semana Santa una oportunidad maravillosa para meditar, pensar, analizar, profundizar, cuestionar y replantear su proyecto de vida. Dios está en su interior. Pídale, crea, haga y disfrute los resultados. Luego agradezca y siga el camino sin desfallecer.
¡Feliz semana Santa!

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