Publicidad

Jorge Eliecer Díaz Wilches
Lunes 22 de abril de 2013 - 12:00 AM

Educar con firmeza y amor

Publicado por: Jorge Eliecer Díaz Wilches

Compartir

He llegado a la conclusión que a los hijos se les debe educar con firmeza desde muy pequeños, porque siendo grandes se convertirán en el dolor de cabeza de sus padres.

Esto viene ocurriendo con el hijo de un primo que cuenta con 8 años. Mi tía ha tenido que soportar la grosería y manipulación de aquel muchacho, quien inventa robos, golpes y hasta maltratos. Es grosero, exige lo que quiere, miente a todo momento y los padres creen todo lo que dice.

Yo quisiera ayudar pero no sé cómo. He dicho a mi tía que hable en el colegio con la psicóloga para que cite a los padres a charlas, pero hasta el momento no lo ha hecho. Espero su consejo.

Respuesta
Estimado señor: Debemos aceptar que aquel niño de 8 años se siente respaldado por sus padres, quienes sin querer, por creer estar haciendo lo correcto, se han dejado manipular.

El excesivo amor daña. Hay que fijar límites y exigir con firmeza, disciplina, amor, respeto y consideración por los demás.

Observo que han permitido abusos, atropellos y groserías por la carencia de normas en el hogar y la falta de valores humanos y sobrenaturales.

Ellos desconocen el daño que hacen al permitir tales comportamientos que más adelante le pueden llevar por caminos equivocados.

Me parece correcta la intervención de un psicólogo y la vinculación a la escuela de padres en el colegio. 

Reflexión
Los padres de familia tienen  el compromiso sagrado de formar integralmente a sus hijos desde temprana edad y a través de su autoridad participativa, firme pero flexible, donde reine la fe viva, la paz, la comprensión, el respeto y el servicio generoso a los demás. 

Procederán con inteligencia y sabiduría fomentando el cumplimiento de reglas y exigencias promulgadas para  su desarrollo.

Ustedes aprenderán a ser pacientes,  tolerantes, evitando desautorizaciones e incentivándoles a encontrar solución a los conflictos u obstáculos que se presenten en su camino. 

Cuando ellos interioricen dichas normas sabrán obrar y se convertirán en personas seguras de sí mismas, dispuestas a respetar a quienes comparten su vida familiar, escolar y social.

El ejemplo arrastra. Serán desde su concepción maestros o facilitadores del camino existencial de aquel regalo maravilloso que Dios ha colocado sobre sus hombros. ¡Manos a la obra!

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad

Publicidad

Noticias del día