Publicado por: Jorge Eliecer Díaz Wilches
Jamás imaginé que ser papá sería algo tan hermoso. Estoy en estos momentos disfrutando la presencia de una hermosa niña llamada Laura Susana.
Es un encanto ver su sonrisa, sus lindos ojos, su rosado rostro e incluso el olor que expide como el perfume más agradable.
Doy gracias a Dios al permitirme disfrutar esta experiencia única y especial. Mi esposa y yo hemos reafirmado nuestro compromiso para luchar por esta hija para darle todo lo mejor del mundo.
Ojalá quien lea esta carta disfrute como yo, el privilegio de ser orgullosamente papá.
RESPUESTA
Querido papá: ¡Felicitaciones!. Disfrute al lado de su esposa este bello regalo que Dios le concedió.
Tenga presente que su bebé comienza a conocer el mundo a través de sus primeros maestros: mamá y papá. Sus canales de percepción visual, auditivo y kinestésico están a flor de piel y recogen las impresiones, sensaciones y emociones del entorno para ir moldeando desde su primera infancia el carácter y personalidad.
Eviten discusiones o enfrentamientos en su presencia. Dialoguen con serenidad evitando herirse o criticarse y buscando por encima de todo soluciones concretas.
Participen en seminarios, diplomados, leyendo y preparándose intelectualmente para conocer en toda su dimensión esa hermosa criatura. A partir de hoy se ha de convertir en su principal responsabilidad.
REFLEXIÓN
La llegada del primer hijo es el comienzo de una misión sagrada que papá y mamá deben asumir con disciplina, responsabilidad y mucho amor.
Deben ser conscientes del papel educativo que conlleva una convivencia, pacífica, estimulante, alegre, motivadora, donde serán los primeros maestros a través de su comportamiento en pareja.
Esto implica que como esposos se deben poner de acuerdo evitando desautorizaciones, reproches, gritos o malos tratos. Más cuidado se debe tener cuando por situaciones especiales viven separados. Jamás olvidarán que juntos serán responsables de la formación de su afectividad e identidad.
El bebé espera silenciosamente una caricia, una sonrisa, una manifestación de cariño. Sin embargo, recibe todo cuanto el entorno le brinda como experiencia que puede ser agradable o desagradable.
Acá juega un papel preponderante la conducta parental que protege, consiente, acaricia, tolera, reprende y forma para cultivar con el paso de los años el fruto de su esfuerzo, viendo aquel bebé convertido en adolescente responsable, obediente, disciplinado, con una fe viva, que lucha por realizarse, servir a los demás y ser feliz. Así debe ser. ¡Manos a la obra!.











