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Lunes 21 de Noviembre de 2011 - 12:01 AM

Vale la pena estar cerca de los hijos

Columnista: Jorge Eliecer Díaz Wilches

El año pasado nuestro hijo terminó bachillerato. Cuenta con 17 años y es hijo único. En los exámenes de estado le fue regular, por lo que tuvo que presentarlos nuevamente y obtuvo mejores resultados.
Sin embargo no ha puesto su interés para ingresar a la universidad porque tiene como amigos unos vagos que se la pasan tomando, fumando e indisponiendo.
De nada ha servido que le llamemos la atención, porque dice que él ya es grande y puede tener los amigos que quiera.
Hemos tratado de hablar con los padres, pero estos ni aparecen en la casa ni muestran interés por lo que pase con los hijos.
Hay una posibilidad de mandarlo a estudiar a Medellín donde está una tía, pero no sabemos si valga la pena. Por otro lado estamos pendientes si ingresa a la Universidad Santo Tomás a estudiar derecho, que es lo único que le llama la atención. Esperamos su orientación.

Respuesta
Estimados padres de familia: Antes de tomar cualquier decisión deben sentarse a dialogar con su hijo, pero no en casa, debe ser en un lugar externo donde puedan compartir de manera serena y agradable todas sus inquietudes.
Inicialmente expresarán los aspectos positivos de su personalidad, incluyendo recuerdos desde la infancia para luego compartir inquietudes, ante todo sobre su proyecto de vida.
El principal objetivo será comprometerle a ingresar a la universidad. Eviten hablar de los amigos para eliminar prevenciones y asegurar una mayor disposición a cambiar el rumbo de su vida.
Sería conveniente conversar con su hermana para ver la posibilidad de enviarle unos días a Medellín, así estaríamos limitando su vínculo de amistad y enfocándolo mucho más por su vocación profesional. Háganle sentir cuánto le aman.

Reflexión
Cuando un hijo se siente acompañado, comprendido, valorado y amado, difícilmente transfiere su seguridad a los amigos. Implica estar cerca, no solo reprendiendo sino ante todo estimulando su proceso de crecimiento físico, mental o intelectual, emocional, social y espiritual.
Educar a los hijos con disciplina y amor implica establecer parámetros de conducta o normas que deben ser respetadas y acatadas sin discusión alguna.
Ellos comprenderán la esencia misma de su formación y defenderán con su comportamiento aquellos principios y valores que les fueron inculcados con dedicación, ternura y amor.
El diálogo será vehículo eficaz para solucionar conflictos familiares, sabiendo escuchar con atención y sin interrupción para comprender, valorar y asumir decisiones acertadas. ¡Manos a la obra!

Autor:
Jorge Eliecer Díaz Wilches
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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