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Domingo 18 de Diciembre de 2011 - 12:01 AM

Una madre malgeniada

Columnista: Jorge Eliecer Díaz Wilches

“Soy hijo de padres que mantienen sólidos principios; donde la familia es lo primero, por encima de lo laboral o de lo social. Le escribo porque me siento preocupado, ya que mi esposa y mis hijos discuten de manera frecuente”.
“Ella lo hace a veces con groserías, en especial con mi hija mayor de 18 años. Algo similar ocurre con el muchacho, de 16, e incluso conmigo”.
“Pienso que la familia es como en una empresa o un negocio; donde a uno le tratan bien, se siente alegre, cómodo, entusiasta y feliz; pero cuando lo tratan mal no quiere volver. ¿Qué puedo hacer?”.

Respuesta
Distinguido señor: Su esposa, por naturaleza, es de carácter emotivo activo. Ello implica una gran sensibilidad y disposición para hacer las cosas.
Ella se muestra como una persona exigente, rígida, estricta, severa e intolerante, que desea lo mejor para sus hijos; sin embargo, al exteriorizarlo reacciona de manera impulsiva e imprudente maltratando de palabra y obra sin pensar en las consecuencias.
Ha de tomar conciencia de que, con su conducta, está propiciando el establecimiento de un ambiente familiar aburrido, triste, inseguro e inestable.
Sería conveniente cambiar de actitud, siendo más prudente o moderada; sabiendo escuchar a su esposo e hijos, comprendiendo y valorando su especial forma de ser, eliminando del vocabulario palabras soeces, utilizando un tono de voz bajo, sereno y mostrándose amorosa incluso en aquellos momentos de nerviosismo y preocupación.

Reflexión
La mamá encarna la ternura, la dedicación y el amor de un ser especial que brinda protección, refugio, atención y disciplina que, por su naturaleza, engrandece y trasciende a través de los hijos que procreó y formó.
Debe ser consciente de su papel como primera formadora de aquellos seres que trajo al mundo, lo cual le compromete mantener la calma, escuchar con atención sabiendo dialogar, siendo tolerante, justa, sincera pero prudente, teniendo claro que con sus actos facilita el desarrollo de la personalidad en aquellos hijos que con el paso del tiempo deben ser su orgullo, realización y felicidad.

Autor:
Jorge Eliecer Díaz Wilches
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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