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Lunes 12 de Marzo de 2012 - 12:01 AM

Aprender a escuchar

Columnista: Jorge Eliecer Díaz Wilches

La familia enfrenta una crisis. Hoy vemos con dolor e impotencia como los hijos reciben de sus padres malos tratos o una imagen  de indiferencia al carecer en gran medida de su presencia física y afectiva.
He ahí los amargos resultados en jóvenes que se dejan manipular y que terminan metidos en la droga, prostitución, alcohol, expendio de alucinógenos, venta ilegal de gasolina, atracando, amenazando o cometiendo desmanes e irrespetando a quien se cruce por su camino.
¿Qué se debe hacer para frenar o superar esta crisis que vive la familia?

Respuesta
Distinguido señor: Debemos ser conscientes de la crisis que vive la familia por la falta de compromiso de los padres para formar integralmente a los hijos. Esto amerita formarse, capacitarse para conocerles en toda su dimensión con el objetivo de guiarles con inteligencia y sabiduría, evitando cometer errores en su proceso de crianza.
De ahí se desprende la importancia de los cursos de novios, los encuentros matrimoniales,  las escuelas de padres, conferencias, diplomados y especializaciones en familia que brindan la oportunidad de conocer, valorar, aceptar y replantear la forma de pensar, sentir y actuar en esa misión sagrada que Dios ha colocado sobre nuestros hombros.
Llegó la hora del cambio. Busquemos los medios para ser mejores padres entregando al mundo hijos comprometidos que vivan el bien, la verdad y el amor, siendo autónomos, respetuosos, responsables, emprendedores, que sepan quiénes son y hacia dónde se dirigen. ¡Manos a la obra!  

Reflexión
Ha de convertir el hogar en un lugar luminoso y alegre donde reine la paz, el respeto, la comprensión, el diálogo y el amor por los demás.  
Sea de aquellos que dan valor al estímulo, el reconocimiento sobre las conductas positivas o buenas que tengan los hijos en casa, el colegio o en su ámbito social, evitando por todos los medios mantener la exaltación por lo negativo, sus errores, desaciertos o equivocaciones, convirtiéndose sin querer en sus verdugos.
Papá y mamá: Jamás olviden que los chicos asumen como “cantaleta” este tipo de conductas. Escúchenlos con atención y guíenlos con fe viva, amor y sabiduría.
Un hijo que permanentemente recibe reprimendas, regaños o maltratos en lugar de orientaciones, consejos o ideas para resolver sus conflictos, difícilmente aprenderá lo que significa escuchar.
Propicie una reunión familiar para compartir cómo vamos. Escuche a cada uno y ¡manos a la obra! Haga lo que debe y pronto verá los resultados. Dios bendiga su hogar.

Autor:
Jorge Eliecer Díaz Wilches
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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