Publicado por: Jorge Figueroa
El presidente Santos con el sol sobre su espalda, las encuestas en picada y el tanque de gasolina en reserva para su último año del periodo 2010-2014, decidió reunir a todo su equipo ministerial en una jornada lúdico-política de evaluación y análisis de su gestión, para definir un nuevo rumbo, trazar estrategias de comunicación y escoger otro eslogan de su gobierno.
Todo transcurrió dentro de la normalidad en la hacienda presidencial de Hato Grande, sede campestre del cónclave ministerial. Llamó tan solo la atención una lenta y desafinada ronda infantil en el jardín de la vieja casona. El ministro de Trabajo Pardo, cogido de la mano con Gabriel Silva y Juan Mesa, entonaron: “Sol solecito caliéntame un poquito por hoy por mañana y por otro mandato”.
Mientras tanto en el aula presidencial, Santos los pasó al tablero y les tomó la lección. El ministro Vargas Lleras demostró sus habilidades, armó rápidamente con los ojos cerrados una casa de Estralandia, más grande que las que se van a regalar. En un rincón permaneció castigado el ministro de Agricultura Restrepo, por su manejo del paro cafetero. En otro pupitre la Canciller Holguín hizo una plana: “No vuelvo a perder mar en una solución salomónica”. Mientras que las ministras de Educación y Cultura se pintaron las uñas. La tranquilidad de la reunión se vio interrumpida cuando el ministro para el diálogo Lucho Garzón, sin saber si estaba entrando o saliendo, persiguió por los pasillos al ministro de Minas Rengifo, para pegarle la cola del burro por el alza de la gasolina en pleno paro cafetero. El Presidente megáfono en mano los llamó al orden, y aprovecho para revelar la gran sorpresa de la reunión: “A partir de hoy la prosperidad para todos no va más! Seremos un país justo, moderno y seguro. Será nuestra bandera para realzar la equidad social, la disminución de la pobreza, el camino hacia la paz y la reelección”.
Desde entonces los colombianos nos sentimos más felices, positivos y llenos de esperanza. A pesar de haber perdido 12 puestos en el índice de desarrollo humano de la ONU. Y de tener a Yopal sin agua potable hace dos años. Al Chocó sumergido en las inundaciones de la desesperanza. A Gramalote en lista de espera. A la provincia abandonada por un centralismo agobiante. Y a la economía con señales evidentes de desaceleración. En fin, un Gobierno que sustenta su actuar más en la forma que en el fondo de las cosas. Para no hablar del culto a las encuestas.











