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Miércoles 30 de Diciembre de 2015 - 12:01 AM

¡Mil Gracias!

Columnista: Jorge Figueroa

A los lectores que me acompañaron durante estos años con la lectura de mi columna de opinión, mi gratitud y mi cariño, extensivo a la familia Galvis y a los compañeros de Vanguardia. Me voy con la nostalgia de dejar un rincón que ha sido parte de la tradición familiar durante mas de 60 años, primero con las mas de doce mil columnas de prosa y lugares comunes de mi padre Luis Enrique Figueroa Rey, y las valientes de mi sobrino Manolo Azuero, que retrataron en toda su dimensión el desgreño y la corrupción que se ha tomado lo público.

Pero también debo confesar que parto con la esperanza, la confianza y el optimismo que entre todos vamos a construir una nueva Bucaramanga.

El sencillo y humilde acto de posesión del ingeniero Rodolfo Hernández como alcalde de la ciudad es una clara demostración de la transformación del actuar en el manejo de lo público y del destino que tendrá la ciudad con el nuevo gobierno municipal. Un abandonado y humilde puesto de salud sin terminar del barrio Estoraques fue el escenario para la toma de posesión.

Una sencilla ceremonia, en medio del calor infernal de una mañana soleada, bajo el techo de una desvencijada lata oxidada de un recinto público que debería estar al servicio del bienestar y salud de los más necesitados, pero que lleva 12 años de interminable construcción, fueron el mensaje simbólico a los bumangueses para marcar el inicio de una administración diferente. Ni señoras de peluquería, ni alfombras y bisutería, y menos pasabocas y bandas de emperador se vieron en el humilde recinto, que dejó frente a los ojos de todos la realidad de una ciudad llena de necesidades, pero abandonada por la desidia y negligencia de quienes la han gobernando en estos últimos años.

Curioso y paradójico que mientras Rodolfo tomaba posesión en este sitio abandonado y en ruinas, el saliente alcalde en otro lugar de la ciudad condecoraba en elegante ceremonia a otro exalcalde por sus servicios prestados a la ciudad con la Gran Cruz de Bucaramanga…

¡Les deseo un feliz 2016 y una mejor Bucaramanga para todos!

¡Hasta siempre!

Autor:
Jorge Figueroa
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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