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Domingo 17 de Septiembre de 2017 - 12:01 AM

El narcotráfico… ¡otra vez!

Columnista: Jose Félix Lafaurie

El Gobierno Santos, embelesado con su interpretación de la realidad que dista mucho de los hechos tozudos, o mejor, enredado en sus propias mentiras, se encuentra hoy entre la rubia (Trump) y la morena (las Farc); entre el temor a la descertificación y el incomprensible temor de Santos –vaya uno a saber por qué– a incumplir sus compromisos con las Farc. Sin embargo, el narcotráfico le ha hecho tanto daño al país, que el Gobierno no debería reaccionar por temor a unos o a otros, sino con políticas de Estado, soberanas y de largo aliento.

Desde los incuestionables resultados del Plan Colombia y la política de Seguridad Democrática, que entregaron el país con 61.800 hectáreas de coca en 2010 y un programa de erradicación que permitió llegar a 47.800 en 2012, “el nivel más bajo en lo que va corrido del siglo”, según la ONU, las relaciones con EU se habían ‘desnarcotizado’ para abordar otros temas como el intercambio comercial. Ocho años después, al cabo de las administraciones Obama y Santos, las relaciones se ‘renarcotizaron’ y la lucha contra las drogas vuelve al primer lugar en la agenda bilateral, con el memorando de Trump y su clara advertencia de descertificación.

El Gobierno se declara indignado y sorprendido, y yo me pregunto de qué. Según la Oficina de Drogas de Naciones Unidas (UNODC), de las 47.800 de 2012, en apenas ¡4 años!, los mismos que duró la negociación con las Farc, pasamos a ¡146.000 hectáreas!

El secretario Brownfield, exembajador en Bogotá y quien se declaró amigo de Santos, no tuvo empacho, sin embargo, en lanzar su crudo diagnóstico: “…se concentraron en los últimos seis años abrumadoramente en las negociaciones de paz (…). Y, además, creo que concluyeron que para llegar a un acuerdo de paz con éxito, ellos necesitaban a las Farc en temas relacionados con las drogas”.

Lo fácil es rasgarse las vestiduras y convertir, muy a lo Maduro, una justificada advertencia en amenaza intervencionista, buscando despertar “antiimperialismo” y respaldo popular. Lo cierto es que el Gobierno no debería actuar por temor a la descertificación ni bajo la presión de los compromisos con las Farc. El país debería tener una política antidrogas concertada con Estados Unidos como financiador, pero soberana en sus decisiones y estrategias.

Hoy la tiene. Es el punto cuarto del Acuerdo Final negociado con las Farc. Sin comentarios.

Autor:
Jose Félix Lafaurie
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