Domingo 04 de Marzo de 2018 - 12:01 AM

¿Qué pensará Villegas?

Columnista: Jose Félix Lafaurie

Durante tres horas, el ministro de Defensa y la cúpula militar se reunieron con el Consejo Gremial Nacional, pero no fueron a escuchar sino a ser escuchados. El ministro fue a echarnos el cuento de Santos, el de un país en paz tras la firma del Acuerdo con las Farc, el país de la publicidad oficial, diferente al que vivimos a diario.

Villegas nos habló de logros, estrategias y campañas, y de unaFuerza Pública con capacidad para garantizar la seguridad, que la tiene, por supuesto. Nadie duda de su capacidad logística y tecnológica, fortalecida con ingentes recursos que es imposible reducir, a pesar de la promesa populista de que, con la mágica firma del Acuerdo, “los recursos destinados a la guerra se le entregarán a la educación”. Nadie duda de la formación de nuestros soldadosy policías, reconocida mundialmente y reflejada en la habilidad y el coraje de nuestros héroes.

No obstante, resulta que su comandante en jefe es el presidente y, durante los últimos ocho años, ese comandante amarró tan extraordinaria capacidad a las condiciones extorsivas de las Farc, y hoy la historia se repite con el ELN.

Santos convirtió a Cuba y Venezuela en garantes de paz, olvidando que Cuba fue puente de financiación del terrorismo durante décadas, y centro de entrenamiento de los guerrilleros que hoy aspiran al Congreso y la Presidencia, comenzando por Petro. Durante ocho años, el comandante miró hacia otro lado, mientras farianos y elenos usaban -y usan- a Venezuela como ruta de narcotráfico y refugio para sus crímenes. En ocho años, Santos desmontó la lucha contra el narcotráfico con la suspensión de la aspersión aérea, cediendo ante sus vecinos socialistas y la extorsión de las Farc. Mientras tanto, la Policía con las manos atadas por la dosis mínima, que alimenta el microtráfico, la inseguridad ciudadana y el aumento de cultivos. Y como si fuera poco, las Farc exigieron conexidad ¡del narcotráfico! con el delito político, y el comandante Santos consintió en semejante legitimación de la combinación de las formas de lucha. Volvimos entonces al primer lugar en producción de cocaína y al torbellino de violencia del narcotráfico.

¿Qué pensará Villegas?, pues mientras hablaba le era difícil desconocer ese otro país, cundido de cocaína y violencia, con soldados y policías cayendo a diario, con abigeato y extorsión rural, con resurrección del ELN y crecimiento de las disidencias, amén de las bandas criminales.

Autor:
Jose Félix Lafaurie
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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