Publicidad
Mar Ago 22 2017
21ºC
Actualizado 06:55 am
Domingo 22 de Enero de 2012 - 12:01 AM

El gran despojo de las Farc

Columnista: Jose Félix Lafaurie

La declaración del presidente Santos, después de la directa sindicación proferida por el Director de la Unidad de Restitución de Tierras, Ricardo Sabogal, es el primer intento honesto para determinar la contrarreforma agraria que libraron las Farc en el país. Sin duda, el de Santos es un paso histórico en la vía correcta para identificar a las Farc como la gran usurpadora de la propiedad rural. Y, más aún, para derribar las injustas segregaciones que distinguen entre víctimas de primera y segunda categorías que, como en el caso de los ganaderos, llevaron a estigmatizarlos como victimarios, cuando han sido las principales víctimas.

Bienvenida la avalancha de acontecimientos que acompaña la política de restitución de tierras, pues está llevando a la construcción de escenarios inéditos de la memoria histórica, que parecía imposible en medio del conflicto. Hoy cobran vida, para asombro de los analistas, las denuncias que reiteró Fedegán y que tantas veces subestimaron, sobre las explotaciones en manos de testaferros de las guerrillas en Caquetá, Meta, Arauca, Casanare, o Huila –para sólo mencionar las más protuberantes– y de rebaños enteros de ganado hurtados, en una perenne trashumancia desde hace medio siglo, que dejaron miles de huérfanos, viudas y quiebras sin par de la mano de los secuestros y las extorsiones.  

Esperamos que la nueva mirada acerque al país a la real magnitud del despojo de las Farc. De lejos el agresor natural, el mayor usurpador y victimario del conflicto armado, por su prolongada existencia y por la extensa geografía que cayó bajo su influjo a sangre y fuego, en una permanente degradación narco-terrorista. Ello sin perjuicio de las décadas de contrainsurgencia del paramilitarismo, que estremeció campos y ciudades, con igual o mayor crueldad.

El anhelo, en esta etapa, es abocar un ejercicio de memoria colectiva, que además de identificar los crímenes del paramilitarismo, haga lo propio con las Farc y el ELN. Sabemos de la enorme batería de insumos que se utilizó para judicializar a los primeros. En tanto que la información contenida en los PC incautados a Reyes, al Mono Jojoy o Cano, sigue siendo objeto de especulaciones. Allí tienen que estar los nombres de sus testaferros y la demarcación ilegal de sus tierras. ¿Son estas las fuentes que guían al presidente Santos?

Nos urge trazar el mapa de la guerra, que ha sido el mismo del narcotráfico, pues los dos se traslapan con el mapa del despojo y de las víctimas. A fin de cuentas paramilitares, Bacrim, Farc o ELN, tienen como elemento articulador su vulgar connivencia con el narcotráfico, fuente principal de acumulación de su riqueza. La expoliación de la tierra no fue para adquirir un activo productivo, sino como control territorial para la producción de coca y tender corredores para el narcotráfico.

Necesitamos el retorno de los despojados al campo. Y en esta tarea es fundamental que los colombianos tengan claro quiénes son las víctimas y quiénes los victimarios.

Autor:
Jose Félix Lafaurie
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Contactar al periodista
Su voto: Ninguno (1 vote)
Otras columnas
Publicidad
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad