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Domingo 08 de Abril de 2012 - 12:01 AM

Tiempo de víctimas, no de victimarios

Columnista: Jose Félix Lafaurie

La decisión “política” de las Farc de liberar a los últimos 10 uniformados que mantenía secuestrados, para presionar nuevos diálogos de paz, es otro golpe de audacia de los mismos que siguen creyendo que el país debe arrodillarse frente a la barbarie. El descrédito de las negociaciones, el repudio a la violencia y su falso discurso social, sumados a la debilidad estructural que acusa no deja a las Farc o al Eln en posición de hacer demandas. ¿Por qué si este panorama es claro, se insiste en lanzar un salvavidas al principal e histórico victimario de nuestra sociedad, mientras se pregona el “tiempo de las víctimas”?


Estamos a “tiro de as” de ganar esta guerra, al tenor de una política robusta de seguridad y de unas Fuerzas Armadas fortalecidas. Nunca, como ahora, habíamos tenido razones para la esperanza de la paz sin sacrificar una historia de crímenes de guerra, que reclaman justicia de parte de miles de víctimas. Podemos avistar un claro vencedor y un vencido. Entonces ¿por qué claudicar en el empeño de derrotar la criminalidad? No vemos válido el discurso de la “llave de la paz” y , mucho menos, el desacertado acto legislativo de justicia transicional que cursa en el Congreso. Una discusión anticipada que ya les vale el derecho de exigir –a cambio de la liberación de los secuestrados y sin respeto a sus víctimas– su participación en el trámite, para erigir un remedo de justicia al nivel de sus aspiraciones. Sería tanto como consagrar para los victimarios, en agradecimiento por la noche de terror que sembraron en el país, el premio mayor del indulto y su entrada desvergonzada en el escenario político.  


Es este un país de emociones y corta memoria. Queremos la paz, pero la queremos sin terminar de hacer la tarea de derrotarlos. ¿Ya olvidamos las tomas de Patascoy o Las Delicias, la masacre de los diputados, el bombazo en el Club el Nogal, la destrucción de tantos pueblos a punta de cilindros bomba o los miles de víctimas de minas?


La historia dirá que jamás hubo honestidad con los propósitos pacifistas. Eso lo sabe la inmensa mayoría de colombianos que no está dispuesta a sacrificar “parte de justicia” para negociar la paz. Se impone el respeto para los héroes que regresaron a la libertad y  para los 27 que fueron inmolados y que merecen que su sacrificio y valentía sean honradas. Se impone que en el tiempo de las víctimas retornen también los civiles secuestrados y que el gobierno garantice la “no repetición”. Volver a descender al infierno de los diálogos es tanto como decir que la historia, la de ellos y la de Colombia, se repetirá. El exitoso pulso de la estrategia militar, que invirtió diametralmente la relación de fuerzas, nos dice que es el tiempo para la rendición de las guerrillas. Las víctimas tienen derecho a presenciar el desplome de sus victimarios.
*Presidente Ejecutivo de FEDEGÁN

Autor:
Jose Félix Lafaurie
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