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Mar Nov 21 2017
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Actualizado 01:44 pm
Lunes 24 de Julio de 2017 - 12:01 AM

¿Cómo castigar al corrupto?

Columnista: José Manuel Acevedo

Vuelven y juegan las iniciativas que buscan combatir la corrupción con modificaciones legales o constitucionales. Mientras los 'verdes' anuncian que han recogido más de 3 millones de firmas para una consulta popular en esa dirección, el fiscal general presentó el pasado 20 de julio un proyecto que busca penar con cárcel a quienes estén involucrados en la compra y venta de votos y a quienes violen los topes electorales. En los dos últimos casos existen hoy sanciones administrativas que impone -supuestamente- el Consejo Nacional Electoral pero ambas prácticas están exentas de un reproche de carácter penal.


La cárcel, sin embargo, no ha resultado un 'coco' para los ladrones de cuello blanco. Cuando no han logrado situaciones privilegiadas para pasar sus condenas en lugares especiales de reclusión, han burlado las sentencias que se les imponen con la ayuda de abogados habilidosos. 


Así las cosas no creo que las 'penitencias' intramurales hayan servido para que estos delincuentes tengan escarmiento ni mucho menos para que quienes estén tentados en seguir sus pasos se hayan arrepentido de hacerlo con la amenaza de la prisión. 


¡Es el bolsillo el que le duele a los corruptos! Es la plata la que los mueve a cometer estos crímenes y es la misma plata perseguida seriamente por autoridades con dientes para hacerlo, la que les llevaría a considerar dos veces si seguir en esas prácticas o ni siquiera intentar hacerlo. 


Si bien los delitos de sangre no existen entre nosotros, deberían buscarse fórmulas para que a los que se roban los dineros públicos les toque devolverlos con creces incluida la persecución de los bienes de sus cónyuges e hijos si hiciera falta para completar la fuerte condena pecuniaria que se les asigne. Ni a los Nule ni a los Moreno les han puesto a retornar todo lo que se robaron con los intereses que deberían cobrárseles y a pesar de que estén recluidos desde hace unos años, sus parientes inmediatos -y ellos mismos cuando obtengan su libertad- estarán disfrutando de dineros ilegalmente obtenidos. En el balance costo-beneficio, seguirán pensando: "valió la pena haber sido corruptos". 


Tenemos que convencernos entonces que ni con más cárcel o más drasticidad en lo que ya existe lograremos combatir este flagelo. Es la plata, insisto, lo que de verdad les duele y por allí deberían venir los castigos.

Autor:
José Manuel Acevedo
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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