Publicidad
Mié Sep 20 2017
22ºC
Actualizado 05:51 am
Lunes 14 de Agosto de 2017 - 12:01 AM

¿Quién alimentó al monstruo?

Columnista: José Manuel Acevedo

Por estos días en las redacciones bogotanas de los principales medios de comunicación se recoge en notas de prensa y columnas de opinión, una lectura de lo que significa la captura del senador Bernardo “el Ñoño” Elías.

La mayoría de estos análisis ponen sus ojos sobre lo que ocurrió en la costa que dio origen al fenómeno de la “ñoñomanía”. Aunque sin caer en la incorrección política que les resultaría muy costosa, señalan al municipio de Sahagún como el centro de todos los males porque de allí han salido buena parte de los políticos y “polémicos empresarios” que han protagonizado los escándalos de corrupción de la última década.

Sin embargo, algunas de las interpretaciones escritas desde Bogotá desconocen que aunque el monstruo pudo haber nacido en municipios costeños, al igual que ocurrió con el exgobernador Kiko Gómez y Oneida Pinto, fue desde el centro del país, en las más altas esferas, desde donde se dio rienda suelta a esos personajes regionales de ingrata recordación.

La costa, con algunos problemas de cultura política y sin ciudadanía activa que se le rebele a esos indeseables caudillos, pudo haber sido su cuna pero fueron, sin duda, los políticos cachacos los que usaron a estas figuras regionales para garantizarse sus propios intereses, desde la reelección hasta los votos en el Congreso para aprobar los proyectos más importantes de la agenda legislativa que impulsaba el gobierno. Por eso cuando se hable del proceso del “ñoñomil” no solo habrá que pensar en Otto Bula y sus socios costeños sino en Juan Manuel Santos que estuvo a punto de nombrar en el FONADE a Dumar Lora, hoy también capturado por el escándalo de Odebrecht y en quienes desde Cambio Radical, por ejemplo, permitieron que Gómez y Pinto llegaran tan lejos con tal de sumar votos para crecer la presencia del partido a nivel nacional.

Si en Palacio de Nariño no hubieran hecho alianzas y pagado tan caro esos cuestionados votos, a lo mejor ni Ñoño, ni Musa ni Plinio, ni otros implicados en este caso que vienen de la provincia, hubieran podido salirse con la suya. Ahora, lo fácil: echarle la culpa a “todos esos tipos de las regiones” y lavarse las manos desde la capital. Pues no. Tendremos que recordar la participación del “centro del país”, especialmente a la hora de depositar nuestro voto el próximo año. Siempre habrá quien peque por la paga y quien pague por pecar.

Autor:
José Manuel Acevedo
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Contactar al periodista
Su voto: Ninguno (2 votos)
Otras columnas
Publicidad
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad