Lunes 04 de Diciembre de 2017 - 12:01 AM

¿Por qué ellos y no otros?

Columnista: José Manuel Acevedo

Aún sin conocer lo que vaya a decidir el presidente del Congreso en relación con las circunscripciones de paz, lo que resulta claro es que las Farc sí tendrán representación política en el poder legislativo y competirán tranquilamente por la Presidencia de la República. Así quedó aprobado en el parlamento colombiano y ratificado por la Corte Constitucional.

Hasta ahí, el sapo es ya bastante difícil de digerir en especial para quienes sufrieron los vejámenes de la guerrilla y apoyaron el proceso en sus distintas etapas como, por ejemplo, los familiares de los diputados del Valle cruelmente asesinados. Ellos, que abrieron su corazón y en un acto público les ofrecieron su perdón a los victimarios, no logran entender por qué la participación en política de éstos últimos no estuvo condicionada siquiera al cumplimiento de unos mínimos de verdad y reparación.

Pero para acabar de completar el cuadro, el hecho de que quienes hayan puesto a aspirar para las elecciones parlamentarias sean los aborrecidos jefes históricos del secretariado de las Farc sumados a nombres como el de ‘Bayron Yepes’ que ordenaba los abortos de varias jóvenes en las filas de la guerrilla, hace que los colombianos -o al menos algunos de nosotros- tengamos que reaccionar con profunda indignación y rechazo.

¿Por qué ellos y no otros? Es la pregunta que uno se hace. ¿Por qué teniendo gente próxima a su causa que pudiera representarlos bien sin tener el peso de los secuestros, asesinatos, extorsiones y abusos contra la población civil, no les permiten acceder a esos puestos y en un acto de mínimo reconocimiento de humildad coordinar tras bambalinas las acciones políticas de su nuevo partido?

Gente como la que hoy lleva su vocería en el Congreso, con ideas y propuestas que despiertan polémica pero sin sangre en sus manos, pudiera hacer las veces de senadores y representantes en nombre de las Farc en las 10 curules que tendrán por derecho propio desde el año entrante.

Un día, en RCN RADIO, Humberto De La Calle admitió que se lo propusieron a los líderes de las Farc pero ni ellos cedieron ni los negociadores insistieron y al final nos quedamos sin la paz y con el oprobio.

Permitir la participación en política de delincuentes es difícil pero que, encima de todo, quienes accedan a esas posiciones sean los peores de ellos, teniendo a la mano otras personas que pudieran hacer esa labor sin representar una ofensa tan grande para la sociedad, resultará imposible de reconocer y aceptar. Las Farc se equivocan una vez más.

Autor:
José Manuel Acevedo
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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