Lunes 05 de Febrero de 2018 - 12:01 AM

Prejuicios

Columnista: José Manuel Acevedo

Hace pocos días Rodrigo Londoño, ‘Timochenko’, recorrió las calles de Armenia y la mayoría de quienes lo vieron comenzaron a chiflarle y a gritarle “asesino, asesino”, mientras un grupo de escoltas lo rodeaba con preocupación.

‘Timo’ respondió en su cuenta de twitter: “Es comprensible que la gente tenga prejuicios, pero poco a poco llevaremos nuestro mensaje y cambiaremos esa impresión”. Usuarios de las redes sociales indignados con el trino, le contestaron que tal vez no era cuestión de “prejuicio” sino más bien de “buen juicio” y la discusión siguió.

El episodio coincide con la publicación de una encuesta contratada con YanHaas para varios medios, entre otros Vanguardia Liberal, en la que se preguntó por quién votaría y por quién no para la Presidencia de la República entre una amplia lista de opciones posibles. Llama la atención que dentro de los tres primeros lugares de personajes por los que NUNCA votarían los colombianos aparecen en su orden: un exparamilitar (con 90 por ciento), un exguerrillero (con 88 por ciento) y un ateo con (73 por ciento). Alguien podrá decir que si la cifra se compadece con la realidad, Gustavo Petro no estaría tan arriba en las encuestas, por su condición de exguerrillero del M-19. Sin embargo, cuando a la gente le hablan de exguerrilleros piensa más en Timochenko e Iván Márquez que en Petro o Navarro.

No obstante, resulta interesante analizar este tema de los prejuicios entre los colombianos más allá de la acomodada interpretación que el exjefe de las Farc le da al término.

Es verdad que estamos llenos de inútiles prevenciones frente a un puñado de personas que siguen siendo vistos –y juzgados– por su color de piel o su orientación sexual en vez de por lo que piensan y por lo que han hecho para merecer un cargo fundamental como la presidencia de nuestro país.

Y no lo digo por los violentos, que han engendrado semillas de resentimiento más que comprensibles entre las víctimas, pero la injusta resistencia y calificación –esa sí prejuiciosa– frente a la población LGBTI (que supera el 58 por ciento de rechazo), los indígenas (con un 33 por ciento) o los afrodescendientes (con un 25 por ciento), ratifica que en Colombia todavía hay un peligroso sesgo discriminatorio.

Autor:
José Manuel Acevedo
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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