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Lunes 14 de Noviembre de 2011 - 12:01 AM

¿Cuál discusión? ¿Cuál consenso?

Columnista: José Manuel Acevedo

No se debate con una sola posición, no se discute sin argumentos encontrados, no se llega a consensos si no se tienen por lo menos dos. La ‘victoria’ del movimiento estudiantil en Colombia refleja, por un lado, que la juventud no está ocupada en los temas banales que los viejos insistían en achacarnos a los jóvenes y que, después de años, nos es dado creer que movilizaciones sociales sin violencia son posibles en nuestros ‘salvajes’ contextos latinoamericanos. Pero, sobre todo, me queda la impresión de que en esta materia, como en algunas otras, el gobierno no está suficientemente preparado para dar peleas ideológicas y conceptuales y que esta partida se la han ganado los estudiantes al estamento por ‘w’.

Aunque insistan en decir que los espacios de discusión estaban abiertos y que a punta de foros se cumplió con el deber de socialización de la reforma a la educación, lo cierto es que el Ejecutivo nunca debatió y jamás defendió con vehemencia el articulado de su proyecto. La reforma, así, quedó reducida a un objeto de canje para disolver una marcha y los proyectos del ejecutivo, en adelante, serán tenidos como banderas sustituibles que se pueden quitar y poner con un poco de presión mediática, un poco de marchas y paros, y lo que puede ser peor, un poco de abusivas vías de hecho.

Alguna virtud debía tener la reforma. Alguien debió diseñarla y creerse el cuento, pero ese alguien nunca salió a poner la cara, a ‘hacerse moler’ en la arena del debate y la sana confrontación conceptual. La verdad entonces es que pocos creían en la reforma dentro del mismo gobierno porque la insistencia en ella fue apenas circunstancial.

A la Ministra de Educación, desprovista de experiencia en estas lides, la mandaron como carne de cañón. Su credibilidad se esfumó y su permanencia dentro del gabinete al frente de estos temas será una ilusión. ‘Echarla significa darle demasiado gusto a los estudiantes’, piensan en Palacio, sin darse cuenta que es todavía peor sostenerla cuando ya nadie la respeta.

¡A esta válida discusión le faltó interlocutor! Los estudiantes no pueden creer que han ganado la batalla por la educación apenas a punta de marchas, por pacíficas y organizadas que éstas fueran. Ahora tendrán que medírsele a pensar en alternativas, a construir propuestas viables pero para eso necesitan con quién debatirlas y estructurarlas. ¿Será este gobierno capaz de hacer ese ejercicio, ya no en el campo de la autoridad y el orden público, sino en algo todavía más difícil: el escenario de las ideas? La oportunidad se perdió con la que quedó en ‘reformita judicial’. ¿Pasará igual con el fundamental tema de la educación? Discusión, sí. Consenso, también. Pero para cualquiera ¡se necesitan dos!

Autor:
José Manuel Acevedo
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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