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Lunes 05 de Diciembre de 2011 - 12:01 AM

¿Para qué sirve una marcha?

Columnista: José Manuel Acevedo

Decía el General Mendieta aún estando privado de la libertad que peor que la crueldad de los malos podría llegar a ser la indiferencia de los buenos. Él, como todos los que pasaron y aún siguen en cautiverio, piden que no los dejemos solos, ni a ellos ni a sus familias que viven en carne propia, segundo a segundo, la tragedia del secuestro. Muchos colombianos han encontrado la forma de acompañar a las víctimas de este flagelo. Los medios de comunicación han apartado espacios en su programación para conectarlos en el dolor y en la distancia con mensajes de solidaridad y consuelo. La sensibilidad no se ha perdido del todo en Colombia pero si dejamos pasar sucesos como el vil asesinato de los cuatro secuestrados como si nada, corremos el riesgo de ser tan bestias como los que apretaron el gatillo hace once días en las selvas colombianas.


Las marchas ciudadanas sí sirven, y sirven para mucho. A esa conclusión llegué oyendo un interesante debate estos días en RCN radio. En España, sirvieron para demostrarle a la ETA que en sus pretensiones terroristas estaban solos y para dejar sentado en el mundo entero, que los buenos siempre son más. En Colombia, han provocado desmovilizaciones masivas, han enviando un mensaje de compañía a los secuestrados, como la propia Clara Rojas reconocía, y han alentado a nuestras Fuerzas Militares a seguir produciendo resultados operacionales tan notables como las bajas de ‘Reyes’, el ‘Mono Jojoy’ o ‘Cano’, y a adelantar operaciones como Jaque o Camaleón.


La comunidad internacional se dio cuenta con expresiones como la del histórico 4 de febrero de 2008 que lejos está el concepto de guerrilla popular y la reducción de las FARC a simples violentos, ha ido calando entre ciertos movimientos de izquierda transcontinentales que todavía veían a ‘Tirofijo’ como el Robin Hood latinoamericano.


Pero las marchas también nos permiten mirar a los lados y darnos cuenta que hay una aplastante mayoría que no le camina a la violencia; que compartimos un credo pacífico común y que consignas como la de ‘no más FARC’, son casi unánimes hoy por hoy. Las marchas nos permiten reconocernos como hermanos, arropados bajo una misma bandera.


A mí me sobran los pretextos para salir a marchar y si me faltaran la ex Senadora Córdoba me los terminó de dar. Por eso mañana, martes 6 de diciembre, hay que fundirnos en un solo e inequívoco grito: ¡No más Farc! ¡Libérenlos ya!


Por los 12 miembros de la Fuerza Pública que aún quedan. Por los civiles secuestrados extorsivamente. Por los miles de anónimos que andan pudriéndose entre matorrales lejos de los suyos. ¡Mañana salgo a marchar!

Autor:
José Manuel Acevedo
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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