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Lunes 06 de Febrero de 2012 - 12:01 AM

Tumaco, Villa Rica… ¡Colombia!

Columnista: José Manuel Acevedo

Fue hace más bien poco cuando algunos altos militares en Colombia dijeron que el deterioro de la seguridad era una simple cuestión de percepción, como para pretender tapar el sol con las manos.

Han pasado sin embargo, varios meses en los que esa ‘percepción’ -como le dicen todavía algunos- deja todos los días muertos, secuestrados, extorsionados y torres dinamitadas.

Según estadísticas de la Fundación Seguridad y Democracia, el 2011 mostró un incremento de ataques guerrilleros en un 24% y un alza continua en los últimos tres años. En ataques contra la infraestructura, el año pasado existió un crecimiento del 32% y vienen subiendo sin parar durante los últimos 5 años.

Quizás uno de los datos que más ha llamado mi atención fue el de los secuestros. Creemos que para acabar esa práctica lo único que hace falta es liberar a los once militares y policías que las Farc tienen en su poder, cuando en realidad el secuestro sigue siendo pan de cada día: creció un 10% el pasado año con respecto a 2010.

El analista León Valencia sostiene, por su parte, que las acciones de las Farc pasaron de 2.000 hasta diciembre pasado. Las extorsiones de ganaderos en Santander, los boleteos constantes en la frontera nororiental del país y los ataques en la Guajira -donde las Farc completaron 26 incursiones en el 2011, frente a ocho que realizaron en el 2010 en ese mismo Departamento-, son estadísticas que impresionan.

Así, las cobardes bombas en Villa Rica y Tumaco de los últimos días se suman a una oleada terrorista que nos recuerda aciagos tiempos. No son, ni mucho menos, hechos aislados. ¿Qué está pasando? ¿A qué horas fue que en el Cauca la guerrilla tuvo tres veces más iniciativa que el Ejército? ¿Cómo es que este enero que dejamos fue uno de los más violentos en los últimos 5 años? ¿Por qué los combates en 2011 solo correspondieron al 23% de los que se hacían en 2003?

Todos dicen que los violentos se están reinventando, pero ¿qué es lo que están haciendo distinto?, ¿cómo les está contestando el Estado colombiano? ¿Será que ya no es suficiente con dar de baja a los líderes y hay que empezar a orientar los esfuerzos en otros temas? La guerra perdió coordinación nacional y se necesitan esfuerzos territoriales específicos y perfectamente localizados. Si lo que asusta al Ejército ya no son las balas sino la inseguridad jurídica, habrá que trabajar en ello con prontitud. ¡Es Colombia entera la que clama por mayor efectividad frente a los terroristas! Confío en el Ministro Pinzón. ¡Ojalá no nos quede grande esta guerra!

Autor:
José Manuel Acevedo
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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