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Domingo 13 de Noviembre de 2011 - 12:01 AM

El duelo de las Farc

Columnista: Juan Manuel Galán

No debe uno esperar en el corto plazo grandes cambios en la lógica del conflicto colombiano tras la muerte de Alfonso Cano, máximo dirigente de las FARC. Esta organización debe elaborar el duelo inherente a este golpe que como en toda comunidad tendrá momentos de rabia, desasosiego y negación.

En medio de esta desorganización y de emociones encontradas se darán los reacomodamientos en la dirigencia del grupo. La solidez de la organización quedará al descubierto: ¿habrá una sucesión pacífica? ¿aflorarán vertientes diferentes a la que personificaba alias Alfonso Cano? ¿cuáles serán el tipo de pactos internos para darle equilibrio, sentido y posibilidad de supervivencia a las FARC? Estas son algunas de las preguntas que debemos hacernos los colombianos para anticipar la siguiente etapa en la búsqueda de la paz.

En este momento esta organización, tiende a acrecentar su aislamiento de la sociedad, a obrar con impaciencia, a sentirse fatigada, frustrada e impotente tras 50 años de un conflicto inútil y desangrante. Las FARC requieren una oxigenación para superar las ataduras que no le permiten abandonar las armas, siendo una de ellas la radicalidad ideológica que representaba Alfonso Cano. Este proceso requiere de ayuda externa a la organización, por lo que la sociedad colombiana debe preguntarse cuál va a ser su papel en ese proceso.

Me parece que éste es el instante en que se requiere una mayor movilización de la sociedad para mostrarle a los miembros de las FARC la voluntad de acoger sinceramente a quienes decidan, de una vez por todas, abandonar individualmente o en grupo una lucha ideologizada y que cada uno de sus miembros recupere el control de su propia vida.

Es paradójico que en los días anteriores a la muerte de Cano se haya dado la elección de Gustavo Petro, ex guerrillero, como alcalde de Bogotá, de Roberto Sáenz ex militante de la UP, y hermano de Cano, como concejal de la ciudad. Son varias opciones de vida: una que abrazó las armas pero que abrazó la paz, otra que con ideologías cercanas a la de Cano hicieron sus caminos basados en la palabra y el quehacer político, y una última opción de quien creyó que a tiros se podía sembrar progreso o justicia.

Autor:
Juan Manuel Galán
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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