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Domingo 15 de Enero de 2012 - 12:01 AM

Farcrim

Columnista: Juan Manuel Galán

Una invitación a retomar los avances alcanzados en el Caguán fue la más reciente propuesta de las Farc, como siempre en medio de incursiones violentas contra diferentes poblaciones, y asesinando a miembros de la Fuerza Pública. Siguiendo su costumbre prometen liberaciones de secuestrados, que saben son siempre bienvenidas y deseadas por la sociedad en su conjunto y por los afligidos familiares.

Se le olvidó a las Farc que hace 14 años llegaba a la mesa de diálogo en una posición fortalecida por acciones de crueldad como la toma de Mitú y los ataques y secuestros en las bases de Patascoy y Miraflores. Esa era la guerrilla con la que el Presidente Pastrana trató de establecer un diálogo abierto y franco. En ese momento el grupo antes que avanzar en un camino hacia la desmovilización, utilizó una vez más el diálogo como estrategia de desgaste e inmovilización del Estado.

Hemos afirmado que las Farc son una modalidad de Bacrim antes que una agrupación con fines políticos. Es en la lógica de los intereses de una banda criminal que debemos interpretar su propuesta y tristemente concluimos que está lejos de ser una iniciativa que nos lleve a una paz duradera.

Las Farc de hoy son una organización criminal que ha perdido comando y control sobre sus estructuras, y que ha sufrido reveses de consideración. Su supervivencia depende de un respiro que le permita reordenarse y unificar criterios. Es evidente que esto es lo que el espacio de diálogo les ofrece y exigirían.La cuota inicial de las Farc para sentarse a conversar (en el exterior) es mucho más alta. Deben por lo menos liberar sin condiciones a los secuestrados, dejar de reclutar niños, cesar la siembra de minas anti-personales y devolver los millones de hectáreas de tierra robada. Las Farc tienen que garantizar respeto por el DIH y dar muestras de interés por la verdad y la reparación de sus víctimas.

No es pues momento de correr a aceptar estas iniciativas y revivir una faceta de la historia que deberíamos dar por superada. La primera lección aprendida es que nunca más debemos fijarnos en lo que digan las Farc sino en lo que hagan.

Autor:
Juan Manuel Galán
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