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Domingo 12 de Febrero de 2012 - 12:01 AM

Oposición en serio

Columnista: Juan Manuel Galán

Recientes nombramientos que se han hecho en la Gobernación de Santander me llevan a formular tres diagnósticos sobre la realidad política del Departamento:


Diagnóstico 1. El actual Gobernador de Santander llegó a su cargo en medio de una campaña política cuestionada. Al existir dudas sobre la legitimidad de sus votos, enfrenta una debilidad importante para la conducción de los asuntos públicos. Este hecho lo hace vulnerable a los intereses de todos aquellos grupos y personas que él requiere para el cumplimiento de sus funciones, planes y programas. Tales grupos de interés sabrán movilizarse para obtener del Gobernador un beneficio a cambio del apoyo que tanto requiere.


Diagnóstico 2. Los cuestionamientos a la campaña de Richard Aguilar son solamente el síntoma de la precaria situación que vive la institucionalidad del Departamento de Santander, agobiado por el afán de los grupos armados ilegales de capturar las administraciones. El poder de intimidación de estas estructuras lleva a amplios sectores de la opinión a asumir una actitud de convivencia y complicidad al aceptar la participación en los asuntos departamentales.


Diagnóstico 3. A nadie le importa Richard Aguilar pero sí el poder de su papá Hugo Aguilar, quien sigue teniendo enorme influencia en la política de Santander, afianzada por la condición de Senador de su hijo Mauricio. A Santander no le importó que la Procuraduría General de la Nación haya destituido e inhabilitado por 20 años a Hugo Aguilar y a punta del sofisma de que la responsabilidad es personal y no familiar, nos hacen creer que estos jóvenes no heredaron parte de su poder o son instrumentos del mismo. En qué consistirá ese poder para que todo el mundo le corra es algo que está por esclarecerse.


En cualquiera de los tres escenarios la dirigencia regional resulta mal parada. Se percibe oportunista, sumisa, temerosa y con "rabo de paja". La gobernabilidad que se requiere para sacar adelante al Departamento no puede ser a costa de favorecer la captura de la institucionalidad por intereses particulares, algunos de origen oscuro.


Resulta lamentable que el Partido Liberal entre otros, hayan criticado durante la campaña los antecedentes de la familia Aguilar y ahora acepten posiciones en el gabinete departamental.


Lo que Santander requiere es crítica y veeduría ciudadana, no participación en cargos públicos.

Autor:
Juan Manuel Galán
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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