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Domingo 11 de Marzo de 2012 - 12:01 AM

Como agua para chocolate

Columnista: Juan Manuel Galán

Mientras las autoridades regionales hacen nombramientos que llenan de dudas a la sociedad sobre los valores que orientarán sus decisiones y la eficacia de las mismas; mientras el futuro de nuestro Departamento parece estar al borde de ser entregado a manos de algunas compañías mineras a gran escala; mientras algunos se siguen burlando de nuestra identidad con los interrogantes irresolutos sobre el proyecto Panachi; mientras el liderazgo político y empresarial guarda silencio sobre todo ello; mientras todo esto ocurre, cerca de 35.000 familias campesinas santandereanas viven momentos de angustia por la caída del precio del cacao, su única fuente de ingreso.


Tal y como lo han denunciado los mismos cultivadores, el precio interno ha disminuido en cerca de un 40%, mientras los costos de producción vienen creciendo a través de los años. Los problemas del sector son diversos: la competencia internacional, el contrabando, la revaluación del peso, la debilidad de los procesos de comercialización, el impacto de la temporada invernal y la plaga de monilia.


A esta realidad se suman algunas denuncias por parte de la comunidad sobre la presión que se viene ejerciendo sobre ellos para que hagan frente a la crisis económica reconvirtiéndose a los cultivos ilícitos.


¿Cuáles han sido las acciones del Gobierno Nacional y del Departamento para apoyar a estas familias? Más allá de las reuniones efectuadas tras las diferentes movilizaciones, no se conocen resultados concretos. ¿Dónde están los recursos del Fondo de Adaptación para recuperar las vías del Departamento? ¿Dónde están los recursos del Fondo Nacional del Cacao para destrabar la comercialización y aumentar la productividad? ¿Dónde está la asistencia técnica que permita superar las plagas que afectan los cultivos? ¿Dónde están los recursos provenientes del Plan Decenal de Desarrollo Cacaotero 2012-2021?


Es fácil intuir que existen fuentes de recursos suficientes para paliar los efectos de corto plazo del bajo precio del cacao. Es deber del Estado intervenir en ello teniendo en cuenta las externalidades negativas que puede traer una profundización y extensión de la crisis cacaotera. La falta de acciones oportunas parecen mostrar una mezcla de falta de voluntad política, baja coordinación entre las autoridades regionales y las nacionales, y una cierta dosis de indiferencia.  


Los habitantes de Betulia, Carmen de Chucurí, Cimitarra, El Playón, Girón, La Paz, Landázuri, Lebrija, Rionegro, San Vicente de Chucurí, Santa Helena del Opón, Simacota y Zapatoca están mostrando la verdadera santandereanidad venciendo diariamente los obstáculos y tratando de hacer oir su voz en las diferentes instancias, antes de que sea demasiado tarde.

Autor:
Juan Manuel Galán
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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