Jueves 22 de Febrero de 2018 - 12:01 AM

La biología (ya no) es destino

Columnista: Juliana Martínez

En el Segundo sexo Simone de Beauvoir célebremente dice que “la biología no es destino”. Esta idea es sencilla pero tremendamente revolucionaria, pues expresa la noción que aunque la biología influencia muchos aspectos de nuestras vidas, ésta no define ni nuestra personalidad ni nuestro comportamiento, ni tampoco debe determinar nuestras oportunidades y derechos.

En los últimos años, importantes avances en la medicina y las tecnologías reproductivas están abriendo posibilidades que hacen que esta frase sea cada vez más cierta, y conllevan un profundo replanteamiento de nuestras (pre) concepciones sobre el género, y, más concretamente, sobre la maternidad y la paternidad.

En Suecia y Estados Unidos se hacen trasplantes que permiten a mujeres que nacieron sin útero tener un bebé, y en enero de este año una revista científica documentó por primera vez el caso de una mujer trans que logró amamantar al hijo que su pareja dio a luz a través de una terapia hormonal. El bebé, quien cumplió 6 meses, está sano.

Estos avances tienen un potencial transformador enorme. Además de las posibilidades que ofrecen a las mujeres cisgénero y transgénero, otra alternativa, mucho más trasgresora, que nadie está mencionando: los hombres cisgénero podrían embarazarse y amamantar (los hombres transgénero ya lo han hecho).

Las tecnologías reproductivas tienen el potencial de democratizar la reproducción, pero para eso deben estar disponibles para todas las personas, no solo para las mujeres (cis o trans). Es hora de dejar de asociar actividades con un género específico. Lo que nos lo impide no es la naturaleza, es nuestro uso selectivo de ésta para justificar sistemas inequitativos de distribución de derechos, oportunidades y recursos.

Me encanta imaginarme un futuro donde, gracias a este tipo de tecnologías y profundos cambios sociales y culturales, el género deje por fin de ser un destino, y tanto hombres como mujeres puedan explorar y vivir libremente sus derechos reproductivos.

Autor:
Juliana Martínez
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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