Jueves 08 de Marzo de 2018 - 12:01 AM

Padres irresponsables, no madres solteras

Columnista: Juliana Martínez

Hace poco estuvo dando vueltas de nuevo un post en el que una madre dice que ha decidido dejar a su hijo con el padre, porque tiene “muchos proyectos de vida y mi hijo me lo impide un poco”. Aclara que le dará una modesta manutención, lo verá los fines de semana que pueda y le mandará muchos mensajes diciéndole cuánto lo quiere y extraña. A medida que el texto avanza, la indignación de quien lee crece. Pero todo cambia al final cuando dice: “¿te pareció impactante? Ahora invierte los papeles. Es una historia común en los hombres, pero solo “está mal” cuando la mujer es la protagonista”. Al pretender asumir su maternidad como muchos hombres asumen la paternidad, el texto pone en evidencia la doble moral que todavía existe alrededor de la crianza y el cuidado de los niños, y cómo, solo por el género, les exigimos cosas completamente distintas a las personas: en lo que los hombres se considera autonomía e independencia, en las mujeres se ve como egoísmo e irresponsabilidad.

Nuestra sociedad está basada en una engañosa y conveniente veneración de la maternidad. Pero hay que desconfiar de lo que se dice valorar pero no se retribuye. Venerar sin remunerar no es más que explotación naturalizada y romantizada. La abnegación y el sacrificio no son características innatas de las mujeres, son la carga que la cultura nos ha impuesto para liberar a los hombres de las demandantes tareas del cuidado. Para redistribuir este trabajo de manera más equitativa primero hay que desnaturalizarlo. Por ejemplo, como dice mi amiga Carolina Rodríguez, debemos hablar de paternidad irresponsable, no de madres solteras; y en vez de satanizar a las mujeres que buscan un balance entre la maternidad y proyectos de realización personal fuera del hogar tenemos que preguntar en voz alta dónde están los padres. Las mujeres no se embarazan solas, pero muchas (casadas o no) sí crían a sus hijos por sí mismas o con ayuda casi exclusiva de otras mujeres. Esto no es natural, es cultural. Lo que implica que podemos (y en esto caso debemos) cambiarlo.

Autor:
Juliana Martínez
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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