No son suficientes las advertencias ni las preocupaciones de algunos románticos del planeta tierra, para que la defensa ecológica entre de lleno al día a día de los colombianos. De tanto repetirlo se volvió una salmodia, un discurso retórico sobre el cual nadie dice que no pero se hace lo contrario.
Diferentes sectores de opinión se muestran adversos al gasto de 45 mil millones de las regalías –no son 43 corrigió el señor Gobernador-, en un monumento religioso, por encima de prioridades sociales a la vista de todos y de un gusto estético dudoso, poco original y militar, como le gustaban las estatuas a Stalin y a Mussolini.
Tampoco todos los políticos de antes fueron como él y mucho menos los de ahora.
A la Casa de Bolívar le suspenden la luz eléctrica por falta de presupuesto y los académicos ponen de su bolsillo para mal pagar empleados. El dengue afecta diferentes zonas del departamento y hay centros de salud que debieran cambiarles de nombre. Hay escuelas con planta física lamentable, “dotadas” con computadores de desecho.
Así describe el narrador, nacido en Borinquen y miembro de la expedición, el ambiente de traiciones y silencios al final del viaje de Ursúa a Omagua buscando el dorado (1.559-1.561) por el gran río, llamado por los nativos la serpiente sin ojos, poco antes de que fuera muerto diez veces, por diez lanzas de diez amotinados en Machifaro.
En las comunidades tradicionales los habitantes se conocen cara a cara; la palabra empeñada es garantía e incumplirla es transgredir códigos de honor. Luego vinieron documentos escritos, firmas, sellos, testigos, fiadores, letras, cheques posfechados, huellas, el notario y la autenticación en un largo proceso para asegurar que lo prometido era deuda. Tantos cerrojos sirvieron,
Las hay piadosas, la del Papa elegido por el Espíritu Santo; técnicas, la de las píldoras de vida del Dr. Ross para curarlo todo; políticas como las del DANE; militares, sobre los guerrilleros que aún quedan; y las que buscan meter miedo. Las hay gordas y menos gordas; es lo de menos. Todas buscan engañar, aunque hay que diferenciar engaños de engaños.
La muerte de Chávez y la elección del Papa no tienen la repercusión “mundial” atribuída por periodistas que confunden el mundo con la parroquia; ninguno de los dos sucesos llega, y menos los trasnocha, a la generalidad de los chinos, indios, japoneses, rusos, gringos, africanos, árabes y siga enumerando.
Esta teoría sociológica explica caudillismos y hasta el origen de los dioses: señala que ante el desamparo y la impotencia social, los pueblos deifican y conceden voz y poderes a personas que se solidarizan con su angustia.