Así, por partes dicen que decían el macabro Jack y los asesinos armados con motosierras en Trujillo, Valle. También dicen que iba por partes el caudillo de España por la gracia de Dios Francisco Franco, como rezaba en las pesetas; aconsejaba a sus amigos no meterse en política, mientras él la ejercía durante más de 40 años. Digo esto por la vergonzosa Reforma a la Justicia de la semana que pasó, donde un juego de intereses politiqueros y personales condujo, sin ser la primera vez, al cómo voy yo en este paseo; y otra vez las diatribas contra la política y contra el Congreso. Aquí también tenemos que ir por partes.
La política es una institución intrínseca a toda sociedad humana, ejercida en todas partes y tiempos, por cuanto tiene que ver con el manejo del poder omnipresente; no solo en la conducción del Estado, sino en toda organización social, grande o pequeña, llámese familia, empresa, comunidad religiosa o conjunto residencial; sobra decir que donde haya intereses, porque en todas los hay. Pero otra cosa es la orientación moral de la política, y por eso mismo la de quienes intervienen tomando decisiones, cuya escogencia y aguante depende ante todo de los ciudadanos. Lo que estamos viendo en Colombia es la doble moral de acudir a la democracia cuando conviene y condenar a los parlamentos y la política cuando no, añorando el rey absoluto, al dictador “que no haga política”, legisle, gobierne y juzgue emulando al generalísimo.
El problema está en el uso que se haga de la política. Ahora se entiende mejor por qué sacaron de la Fiscalía, con testaferros jurídicos, a Vivian Morales y el furibismo detrás, así su jefe se lave las manos. Estamos de acuerdo; dejar impunes crímenes de Estado, manejos tortuosos y escándalos que ya sobrepasaron las fronteras nacionales no es del país decente que muchos, por muchos años, estamos esperando hacer y tener. Otra cosa es salir a rasgarse las vestiduras despotricando contra los parlamentos y la política, habiendo elegido politiqueros para ejercerla y acudir luego, como niños, al yo no fui. El Congreso está conformado por uribistas larvados –ahora en la “Unidad Nacional”- que entraron a remplazar a uribistas presos, a quienes quieren absolver sin que pase nada.
EDUCACION PARA LA CIUDAD.- La cultura del policía, si todavía está o ya se fue, no es lo que espera la ciudad como comportamiento social para mejorar la calidad del tráfico urbano.

