El concepto de lo social que se maneja en los medios está lejos del empleado en las ciencias sociales; según ellos social es todo lo relacionado con pobreza y derechos de minorías; así convierten a los sociólogos no en analistas de la estructura social, sino en sucesores de las hermanitas de los pobres. Sin embargo, los humanos por el solo hecho de serlo, interactúan entre sí por tener capacidad racional para ser “sociables”, conviviendo en paz o en el conflicto. Cuando aquí digo que las conversaciones de paz deben llevar a cambios sociales estructurales, me refiero a modificaciones profundas en esas relaciones existentes entre los colombianos.
Ofrezco disculpas a los enemigos de explicaciones teóricas en artículos periodísticos; olvidarlas en procesos como las conversaciones de paz, puede reducirlas a anécdotas y acuerdos circunstanciales, faranduleros más que sociológicos. Para explicar el concepto de estructura social, que es donde veo radican los problemas sociales, pedía a mis alumnos compararla con el de estructura que manejan ingenieros civiles construyendo edificios: cimientos, vigas, columnas, el armazón básico; lo demás son aditamentos que se pueden quitar y poner sin mayor problema y sin que pase mucho. En la estructura social esa armazón básica está conformada por las instituciones, que suelen confundirse con organizaciones sociales ejecutoras: economía, educación, justicia, religión, familia, poder, trabajo… si estas fallan, falla la estructura; es lo visto en Colombia; las medidas entonces no podrán ser de maquillaje ni de aditamentos temporales mientras pasa la marea.
Tomando como ejemplo solamente la educación, aunque lo ideal es tomarlas en conjunto, si esperamos que esta contribuya al cambio estructural, debemos pasar de reformitas para recalificar alumnos de 0 a 5 o a 10, o si necesitan más o menos lúdica, o si aumentar escolaridad con postgraditos de fin de semana es lo básico. Aquí los contenidos programáticos formadores son los reestructurables para que el proyecto de vida de los colombianos no esté orientado exclusivamente como lo vemos, por el éxito económico medido en acumulación de bienes, por fines que justifican los medios, por el consumismo a cualquier costo, o por lo individual sobre lo colectivo. Modificaciones de contenido que son solo muestra de lo que sería introducir cambios estructurales. Porque, terminar en nimiedades y firmando documentos sin que pase nada, nos llevará a repetir la frase de pesimistas decimonónicos –ya ni en la paz de los sepulcros creo-, al ver firmar y firmar la paz para comenzar la guerra siguiente.

