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Martes 05 de Marzo de 2013 - 12:01 AM

¿Diálogo o rendición?

Y déle con los palos en la rueda a las conversaciones de paz en La Habana; lo vienen haciendo miembros del mismo gobierno como el Mindefensa y el Mingobierno, según denuncian integrantes del partido liberal, en el gobierno, como el senador Rivera. Sin hablar de los uribistas de ultraderecha; les parece mejor, no importa el costo en tragedias humanas y en presupuesto, seguir echando bala. Pero a buen entendedor, cuando en un conflicto que aquí es guerra de 60 años, las partes deciden encontrarse por vía no violenta, es para dialogar y negociar, ceder sin renunciar a discensos, conciliar y reprogramar futuros de común acuerdo sobre puntos básicos y no sobre “glamur” político. Porque si es para que la otra parte se rinda, se desmovilice sin haber sido vencida en combate, pues para eso no se necesitan diálogos. Me parece que, sin decirlo claramente, es lo que busca el gobierno con las Farc “dialogando”.

Por esa misma falta de franqueza, tampoco se sabe cuál es el paradigma pensado: si la paz de los abrazos y las sonrisas, la militar, la social o la de mañana será otro día; soy de los que piensa que sin reformas estructurales en el modelo de Estado, todo seguirá igual para comenzar de nuevo.

¿Se trata de otro ejercicio retórico destinado a que las cosas cambien para seguir iguales? Si de cambios o por lo menos de reformas estructurales se trata, para eso se necesita mucho más que firmar rápido los documentos porque vienen las elecciones. No creo que las élites en Colombia (económica, militar, religiosa y política), estén motivadas por cambios en el modelo social; por eso presionan al gobierno para que los diálogos sean solo rendición.

De lograrse, así sea solamente la paz militar, muchos van a sentir nostalgia de la guerra y de los grupos subversivos: los encargados de satanizar, micrófono en mano, las protestas sociales como está sucediendo con cafeteros y cacaoteros; las fuerzas armadas, entre las más numerosas y costosas de América Latina; los desmovilizados de las guerrillas a quienes los invitan, en propagandas candorosas, para que se vengan a gozar las mieles del empleo y de las EPS; los vendedores y negociantes de armas; los usurpadores de los cerca de 5 millones de has., dispuestos a continuar haciéndolo con desalojo violento; los hermanos gringos dueños de bases y “asistencia técnica”. Son solo algunos de los palos en las ruedas del carro deteriorado de la paz.  

Autor:
Libardo León Guarín
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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