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Libardo León Guarín
Martes 26 de marzo de 2013 - 12:00 AM

Mentiras consentidas

Publicado por: Libardo León Guarín

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Las hay piadosas, la del Papa elegido por el Espíritu Santo; técnicas, la de las píldoras de vida del Dr. Ross para curarlo todo; políticas como las del DANE; militares, sobre los guerrilleros que aún quedan; y las que buscan meter miedo. Las hay gordas y menos gordas; es lo de menos. Todas buscan engañar, aunque hay que diferenciar engaños de engaños. Hay culturas que educan en el rechazo a la mentira como la anglosajona, y las envueltas en la religión musulmana; y otras que la estimulan como medio para coronar el éxito, sea económico, educativo, legal o político. En este último mundo nos movemos.

En Estados Unidos a los escolares les enseñan que su país ganó las guerras de Vietnam y Corea y que Sadam Hussein tenía un gigantesco arsenal de armas químicas para atacarlos, sin hablarles del petróleo. Un personaje siniestro, odiado en Venezuela pero exitoso en Colombia, de apellido Rendón, nos ha querido convencer que en las campañas electorales no importa el medio –la calumnia o el chisme- porque de ellos algo queda; la ética es para los filósofos, afirma. Buscando sobredimensionar la guerra, en Colombia se echó mano de falsos “positivos” y desmovilizados, engaños aberrantes para justificar presupuestos militares, ascensos, bases y mesías salvadores. Los autoatentados en el DAS del Atlántico, los “rokets” en la Casa de Nariño, el atentado a Londoño, las muertes de Galán y de Álvaro Gómez, para no ir hasta la de Gaitán, son vergüenzas paradas sobre mentiras consentidas que de tanto repetirlas terminaron en verdades fabricadas y creídas.

En otros campos, las propagandas mentirosas que buscan el consumo a cualquier costo en la salud o en el bolsillo. La connivencia corrupta entre el sector privado y el público, está parada sobre la mentira  ¿A quién creerle? es hoy expresión cotidiana. Miente el niño en las tareas escolares, el joven en las pruebas académicas, el obrero en los horarios de trabajo, el testigo en las declaraciones juradas, el ingeniero en los materiales, el comerciante en el aviso y en la garantía. Mentiras que el medio permite y estimula, así sea acabando con la confianza en alguien o en algo.

ADENDA.- Continúa el acoso comercial telefónico de bancos, telefonía celular y mercadeo, ofreciendo “servicios” y pintando pajaritos de oro. Es un abuso violar la intimidad sin el debido permiso del dueño de la línea telefónica para presionarlo a que compre lo que no está comprando.

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