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Martes 21 de Mayo de 2013 - 12:01 AM

Lo social y la cultura

Una aclaración teórica, en columna periodística de martes, puede resultar insoportable pero no sobra. Las disciplinas académicas tienen lenguaje propio, conceptos y denominaciones técnicas, como forma de universalizar la comunicación entre entendidos; lo contrario de los lenguajes regionales, donde aún con los mismos términos de la academia se suelen entender conceptos diferentes. Entre médicos se comunican mejor que con pacientes del montón que tratan de explicar una enfermedad tan colombiana, como aquella de sentir un gran dolor en no se qué parte. Sucede igual entre los albañiles.

También en la sociología; traigo como ejemplo el concepto de “lo social”, usado en los medios y en el lenguaje político de manera restringida, para referirse a los problemas sociales, que son solo parte del mundo social. Así, una alcaldía social es la que supuestamente se interesa por los problemas de los pobres. Pero lo social es consustancial a los seres humanos, vivimos en este medio desde que nacemos hasta después de muertos con la memoria; estamos inmersos en un tejido de relaciones sociales con los demás, de cooperación y de conflicto, mediando diferentes circunstancias geográficas, económicas, políticas, religiosas, psicológicas, lo cual hace que tampoco en sociología, como en psicología, los seres humanos sean iguales. Cuando digo que las causas del suicidio hay que buscarlas en lo social, no quiero decir que en la pobreza solamente, sino en el tipo de sociedad donde vive el susodicho, sea en el medio social mediato o en el inmediato.

¡Qué ladrillo! Pero mejor conceptos claros. Y para hacerlo más “ladrilludo”, lo mismo sucede con la palabra cultura, reducida hoy a los fenómenos del arte y los “buenos” modales, cuando desde las ciencias sociales todos los humanos tienen cultura y todas las sociedades son cultas, con mayores o menores desarrollos es otra cosa; porque todos tenemos, creadas o heredadas socialmente –no genéticamente- y practicadas por la sociedad donde vivimos, formas de pensar, resolver problemas, tecnología por primitiva que sea, valores y normas que según su grado de arraigo y por eso mismo de dificultad para cambiarlas, pueden ser hábitos, costumbres y usos.

ADENDA.- ¡Sálvame del Facebook! De los correos con cadenas de oración, con escritos de Robertico, un ultraderechista facho y anónimo, con acoso comercial para comprar y comprar, con ofertas de amigos de amigos que no conozco, de los correos dando consejos para ser feliz, con los milagros de Santa Laura, con remedios curalotodo, con comunicados del Partido Conservador; por ahora.

Autor:
Libardo León Guarín
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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