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Libardo León Guarín
Martes 04 de junio de 2013 - 12:01 AM

Seguros inseguros

Publicado por: Libardo León Guarín

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En los últimos cincuenta años fuimos adoptando la cultura de los seguros, consistente en un intento por romper la incertidumbre del no sabemos qué pasará mañana. Como Colombia es pasión pero también inseguridad y albur, resultó campo abonado para que la gente tratara de predecir el futuro asegurándose. Y fue leyendo la papelería de los seguros y los pasajes, que los colombianos conocimos mejor la ley del embudo y supimos qué es eso de la letra menuda, además bien pequeñita para que el lector se canse rápido sin enterarse del resto. Supimos también lo que es tratar de resarcir un simple accidente de latas, sus trámites y subterfugios que exigen al asegurado ir bien armado de paciencia.

Me di cuenta, después de muchos años, que el seguro para mi vivienda no incluía ni incendio ni robo, pero sí estaba asegurada contra centella y maremoto. En Bucaramanga, de producirse tal cataclismo no quedaría vivo alguno y menos para cobrar seguros. Pero como siempre habrá otros a quienes les fue peor -consuelo de envidiosos- Sevelinda tomó y pagó mensualmente durante 28 años un seguro para hospitalización, porque le parecía espantoso que, enferma, el Seguro Social la dejara tirada en el piso de un hospital o con suerte en un cuarto de clínica con tres quejosos más y los visitantes de los cuatro. Pues cuando cumplió los 70 años, la aseguradora le envió una nota tan seca como un susto, para informarle que el seguro nunca usado ya no le cubría lo contratado por haber llegado a tan peligrosa edad. Sin derecho a pataleo.

Me empezó a dar vueltas en la cabeza lo oído alguna vez sobre los seguros; que eran tan inseguros que servían para cuando no había percances y las posibilidades de enfermedad eran bajas; porque cuando el riesgo era alto como sucede con la tercera edad, dejan de operar o los suben a precios impagables. También conozco el caso: por cumplir 65 años pasó la doliente de pagar $95.000 a $426.000/mes. ¿Quién le pone el cascabel al tigre? Sin embargo, las compañías aseguradoras son prósperas, fiel reflejo de la buena economía, es lo importante en la sociedad de mercado, así le vaya mal a la gente que es lo secundario.

ADENDA.- Controlar la invasión de motos también es mejorar el transporte público, subir sus aranceles de importación, impuestos de circulación y requisitos para la adquisición. Mientras el negocio de venderlas sea lo importante, la movilidad urbana seguirá caótica.

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