Publicidad
Mar Sep 19 2017
27ºC
Actualizado 01:55 pm
Martes 08 de Agosto de 2017 - 12:01 AM

Sueños que nunca duermen

Columnista: Libardo León Guarín

Uno de ellos el de construir sociedades más equitativas con calidades de vida hasta niveles soñados, así llegar a satisfacerlos a plenitud sea una quimera; en eso andamos desde los comienzos de la humanidad, con retrocesos y avances que vuelven a los retrocesos.

Despojado el Estado de su responsabilidad para manejar sectores básicos como la salud, la educación, la producción de bienes y servicios, la seguridad y el transporte, el neoliberalismo transformó al Estado en un estorbo para poder sustituirlo por el dios mercado.

Uno de esos sectores es la salud; convertidos los pacientes en clientes y los medicamentos en renglón altamente rentable, todo puede suceder.

Conocí al médico Víctor Aurelio Gómez Suárez, egresado de la Universidad Nacional a finales del siglo XIX,ejerciendo su profesión de médico por 50 años en Zapatoca, profesión para la cual había sido formado dentro de un amplio espectro viendo al cuerpo humano como una unidad: hacía de pediatra, internista, ginecólogo, urólogo, bacteriólogo, farmaceuta o boticario, cirujano, nutricionista, quinesiólogo, geriatra, consejero seguramente sin mucha profundidad en los conocimientos si los miramos 100 años después, pero sin perder de vista que al frente tenía un ser humano a quien por ética debía procurar prolongarle la vida y aplazarle la muerte.

Si de alguien comentaban entonces que estaba en manos de dos médicos, era como decir que estaba muy grave, sin mucha esperanza. Pues hoy cualquiera de nosotros puede estar asistiendo a citas y controles con 7 facultativos, cada uno tratando su partecita del cuerpo, independiente de lo que estén haciendo y recetando los otros 6; y paradójicamente sintiéndose en términos generales bien de salud. Es cierto que las especializaciones y las supra especializaciones-conozco especialistas en párpados y en oído interno- han hecho avanzar el conocimiento; también es cierto que se perdió el concepto de totalidad que es el cuerpo humano. Para no hablar de las falsas cirugías, dolencias y tratamientos con placebos, porque el mercado de la salud dejó de ver al enfermo no como tal, para incluirlo dentro de una relación comercial. Por eso hay sueños que nunca duermen.

Adenda: Todo escritor debe responder por lo que escribe y no por lo que le entiendan.

Autor:
Libardo León Guarín
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Contactar al periodista
Su voto: Ninguno (2 votos)
Otras columnas
Publicidad
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad